"Me quiero comprar un coche nuevo" - me dijo una amiga.
"¿Por qué? ¿El tuyo te da problemas?" - le pregunté
"No, que va, si sólo tiene dos años, pero es que me gustaría tener un coche más grande"
Esta forma de pensar es muy común: quiero tener más, aunque no lo necesito. La chica de la conversación es una chica soltera que vive sola y además tendría que financiar su nueva compra, si la hiciera.
Hay varios conceptos relacionados con decisiones económicas sobre los que quiero hablar próximamente, pero al tener esta conversación con mi amiga y leer la entrada de Atalaya he sentido una irreprensible necesidad de escribir un pequeño avance sobre un concepto clave: la diferencia entre producto y la capacidad de producción. También podéis leer sobre esto en la entrada de la gallina de los huevos de oro con una aplicación más empresarial.
La idea es muy simple. Un producto es algo que compramos para utilizar, como un coche, un lavavajillas, unas vacaciones, un ordenador. Y algo con capacidad de producción es algo que puede producir otros productos. Hoy en día lo más normal es algo que produzca dinero, como acciones, plazos fijos, bonos del estado, inversiones en empresas.
Lo curioso es que lo que nos gusta tener son los productos, de hecho, si invertimos en capacidad de producción lo hacemos, en muchos casos, con el objetivo final de tener más productos. En cuanto se comienza a ganar dinero lo que hacemos es comprarnos un coche más grande, unos viajes, cachivaches electrónicos... en definitiva, cosas que nos gusta tener y disfrutar pero que ni son muy necesarios ni nos ayudan en el largo plazo económicamente.
Está claro que mi amiga tiene cierta holgura económica, pero no la suficiente como para acceder a un coche más grande sin tener que pedir un préstamo. ¿Cómo cambiarian las cosas si ella invirtiese ese excedente económico en algo que tuviera capacidad de producción? Especialmente ahora que los intereses que están dando el dinero depositado en un banco están subiendo (tanto como suben las hipotecas) es una opción muy interesante. Se trata de un movimiento que no luce (tener un coche nuevo es muy chachi) pero a la larga tendrás una situación económica mejor y por lo tanto podrás acceder a coches nuevos con mucha más facilidad.
Es curioso como, en esta sociedad consumista, lo primero que se nos ocurre cuando tenemos dinero es ¿en qué me lo gasto? en vez de pensar ¿dónde lo puedo meter que me vaya a dar beneficios?.
Se trata de invertir ahora para gastar luego en vez de gastar ahora para no poder invertir nunca. La gente queremos ser ricos riquísimos, pero ¡si gastamos tanto en aparentarlo cuando aún no lo somos, después no nos queda para serlo de verdad!
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miércoles 13 de febrero de 2008
¡Quiero ser rico riquísimo!
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2 comentarios:
Interesante el artículo. Lo de tu amiga es puro consumismo. Saludos.
Si, es cierto, pero es lo que nos lleva (generalmente) a no llegar a fin de mes. El que tiene un barco quiere uno más grande (otro amigo), el que tiene un ipod quiere el iphone, el que tiene un portatil quiere otro mejor (ese soy yo :-P). No hay nada malo en querer mejorar, pero normalmente anteponemos nuestro deseo a tener una estrategia económica a largo plazo.
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