Una de las claves para funcionar en el entorno empresarial es tener muy claro que, ante todo, se trata de un entorno humano. ¡Como cualquier otro! Por eso los principios que vemos en este blog son aplicables a cualquier ambito de nuestra vida. No sólo a la empresa.
Oir hace referencia a detectar sonidos, y escuchar a prestar atención a su significado. ¿Nosotros somos de lo que oimos o escuchamos? Y cuando escuchas ¿cómo respondes?
Todos los que cuidamos minimamente nuestras relaciones interpersonales intentamos escuchar a los demás. Estar presentes en la conversación y ser parte activa de esta. Pero creo que debemos ir un paso más allá. No voy a meterme más en el tema de escuchar porque pienso que hay mucha información sobre la importancia de este hábito y sin embargo creo que hay muy poco sobre nuestra reacción a lo que escuchamos.
Según S.R.Covey en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva" al escuchar podemos reaccionar de las siguientes maneras:
- Sondeamos. Hacemos preguntas desde nuestro marco de interpretación.
- Evaluamos. Le hacemos saber si estamos de acuerdo o no.
- Interpretamos. Entendemos la situación en base a nuestra experiencia.
- Aconsejamos. Sobre nuestro entendimiento de la situación decimos qué creemos que deberíamos hacer.
Todas estas reacciones provienen de nuestro propia experiencia, de lo que nosotros hemos vivido o entendemos. En definitiva, no estamos comprendiendo. Estamos utilizando nuestra experiencia propia para interpretar lo que oimos. ¿Cómo cambiarían las cosas si fuesemos un paso más allá y dejasemos nuestra propia percepción y nos pusiésemos en la piel de la otra persona?
Esto lo vemos a diario en cualquier relación. Padres que no comprenden a sus hijos, y que en seguida ven toda la experiencia de ellos desde su propia experiencia. Cónyuges que no comprenden a sus parejas porque no se meten en sus zapatos sino que pretenden saber perfectamente por lo que está pasando el otro. Amistades que te dan consejos cuando lo que tú necesitas es hablar y que te animen a tomar tus propias decisiones... ¿y en la empresa?
¿Cómo cambiarían las cosas si las empresas intentasen comprenderse unas a otras? Las empresas viven de dar un servicio. Viven de hacer la vida más fácil a otras empresas o personas. Si las compañias se ponen las pilas para intentar comprender a sus compañeros empresariales se llega a un punto de confianza que va más allá de la pura transacción comercial. Se crearían vínculos más fuertes y duraderos, y por lo tanto todos saldrían beneficiados.
En mi trabajo tratamos mucho con organismos oficiales, con los que siempre tenemos que estar negociando. Hace ya tiempo que nos dimos cuenta que para llevar a cabo lo que nosotros proponemos debemos primero comprender y luego ser comprendidos. Durante mucho tiempo acudíamos a ser comprendidos y no construíamos relaciones sólidas y no llegabamos a conseguir un funcionamiento conjunto que nos sastifaciera a las dos partes. Ahora acudimos para comprender primero y las relaciones son mucho más sólidas y ambas partes estamos más dispuestos a hacer un esfuerzo por el otro, porque le comprendemos.
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viernes 8 de febrero de 2008
Tú escuchas... pero ¿qué respondes?
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