- ¿Qué está usted haciendo? - le preguntas.
- ¿No lo ve? - responde él con impaciencia - Estoy cortando este arbol.
- ¡Se le ve exhausto! - exclamas tú - ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
- Más de cinco horas y estoy molido, esto no es sencillo.
- ¿Por qué no hace usted una pausa durante unos minutos y afila la sierra? - preguntas tú - estoy seguro que cortaría mucho más rápido.
- No tengo tiempo para afilar la sierra - dice el hombre enfáticamente - estoy demasiado ocupado serrando.
Así comienza el último capítulo del libro de S.R.Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente.
¿Cuantos de nosotros caemos en esta misma trampa? Nos ponemos a hacer, decidimos a qué queremos dedicar nuestro tiempo (tristemente lo más común es que ni siquiera decidimos esto, lo deciden las circunstancias por nosotros) y ya nunca paramos a revisarnos.
Todos sabemos que cada persona está compuesta de diferentes áreas, estas son las siguientes:
- Física. Ejercicio físico, nutrición, control del estrés...
- Mental. Leer, visualizar, planificar, escribir, aprender...
- Emocional. Seguridad en uno mísmo, saber superar desavenencias, apreciar por encima de las circunstancias...
- Espiritual. Clarificación de tus valores, compromiso con tus valores, meditación sobre tu vida...
Cada una de estas áreas influye a las demás (podríamos decir que entre ellas funcionan con sinergía) y todas ellas influyen directamente en nuestra vida personal.
Si somos gente proactiva, nos sentaremos un día y estableceremos un horario semanal en función de nuestras prioridades que estará enfocado en conseguir nuestro objetivo vital. Ahora, bien es cierto, que con el paso del tiempo, las cosas van torciéndose poco a poco. Cuando llega ese momento debemos pararnos, y revisar nuestra sierra, volver a afilarla y empezar a cortar el tronco de nuevo.
Solemos pensar que no tenemos tiempo para parar y afilar nuestra sierra, pero lo que no tenemos es tiempo para NO hacerlo. Es como si alguien dijera que no tiene tiempo para comer o respirar... son cosas básicas para salir adelante, no podemos dejar de hacerlas. Pensamos que esto es un lujo porque se trata de una actividad del cuadrante II, donde las cosas son importantes pero no urgentes y esas son las que primero se dejan de hacer hasta que no sean urgentes. Si no dedicas tiempo a afilar tu sierra, un día será urgente: tendrás una crisis de ansiedad, estrés... llamalo cómo quieras, pero lo mejor es abordar el problema antes de que se convierta en urgente.
Cuida tu cuerpo, cuida tu formación, aprende a controlar tus sentimientos y busca cuales son tus valores y enfocalo todo en esa dirección. En definitiva, elige ser quien tú quieres ser. No dejes que las circunstancias decidan por ti.
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viernes 15 de febrero de 2008
Volando alto
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