Estamos sumergidos en un cambio constante. El mercado que funcionaba de forma predecible y con una estructura rígida y sin necesidad de adaptación ha pasado a la historia. Hablamos de una época que comenzó con Ford y su política de que podías tener un coche del color que quisieras siempre que el color deseado fuera el negro. Una época cuando IBM hacía ordenadores. Una época en la que algo fabricado fuera de tu país era extraño y además no te inspiraba confianza. Una época en la que lo que ocurriese con las hipotecas de algunos en otra parte del planeta no te influía de ninguna forma.
Esa época funcionó basada en el ciclo de Dewey que afirma que el proceso de aprendizaje comprende cuatro pasos: observar, descubrir, inventar (o decidir), producir (o actuar). Esta forma de funcionar es la que la mayoría de organizaciones humanas utilizan hoy en día, ya se trate de empresas o no. De esta forma de pensar es de donde obtenemos la imagen del lider o equipo de liderazgo que después de observar y escuchar a otros toman una decisión sobre qué pasos son los siguientes a tomar y actuan en consecuencia. En muchas ocasiones, se propone un cambio de funcionamiento para hacer frente a los cambios externos que se observan, se mueve a la gente de un sitio a otro y se pretende que todos cambien la forma de pensar y actuar en cierto periodo de tiempo. El resultado suele ser común: conflictos con el nuevo funcionamiento, dificultades a la hora de ponerlo en práctica y finalmente ocurren dos cosas: todo sigue como estaba pero con diferente aspecto o, efectivamente, se lleva a cabo el cambio dejando por el camino un reguero de sangre... ninguna de las dos opciones es satisfactoria.
Esta forma de actuar era correcta en una época en la que:
1- Las estructuras eran menos complejas.
2- Observar lo que había ocurrido y estaba ocurriendo era válido para adivinar con bastante seguridad qué iba a ocurrir en el futuro.
Ninguno de los puntos anteriores se cumplen ya. Las estructuras de empresas son altamente complejas y el pasado y el presente no nos indican hacía donde va el mercado.
Entonces ¿cuál es la forma de tomar decisiones? ¿cómo decidimos qué cambios hacer para adaptarnos? ¿cómo sabemos a qué adaptarnos?
Esa son exactamente las preguntas incorrectas.
Hoy en día no hay forma de predecir hacía donde se dirige la sociedad y mientras nos preguntemos sobre cómo adaptarnos a esos cambios demostraremos que estamos en la posición equivocada.
Debemos dejar de observar la sociedad desde un punto de vista externo para pasar a formar parte de ella y por lo tanto ser parte del cambio que venga. Las organizaciones deben dejar de averiguar cuál es el siguiente paso y empezar a formar parte de ese siguiente paso. Las organizaciones deben ser parte de la sociedad de una forma natural de forma que cualquier cambio que ocurra entre la gente ya esté ocurriendo dentro de la organización.
¿Es esto posible? Desde luego sólo si las estructuras cambian para dar paso a una forma de funcionamiento menos férrea y más basada en relaciones.
Si tienes un buen ambiente en la empresa (por poner un ejemplo de organización humana) y das cierta libertad a tus empleados, vas a tener iniciativas de su parte constantemente. Todos queremos sentirnos útiles y mejorar nuestro entorno (si no estamos quemados por él, claro), deja que esas iniciativas cobren forma y observa hacía donde se dirigen. Quizás tengas en el departamento de ingeniería a una persona buenísima diseñando formas de mejorar los trámites burocráticos de la empresa. Si tiene cierta libertad esta persona tenderá a ayudar en ese área para la que se siente preparado, al observar esto y darle salida tendrás a gente mejor ubicada en tu empresa y, por lo tanto, trabajando mucho más a gusto.
Sólo estructuras más flexibles que al menos estén basadas en relaciones en vez de en denominaciones de departamentos, basadas en cumplimiento de objetivos en vez de en cumplimiento de jornada laboral y que tumben la idea de "si no le veo trabajar no creo que esté trabajando" entre otros muchos aspectos, son capaces de empezar a formar parte del cambio en vez de observarlo desde fuera.
Lo mismo es aplicable a cambios a gran escala. Recuerda que los post-it son una invención de la empresa 3M derivada de una idea que tuvo un trabajador de la empresa mientras cantaba en un coro y que pudo desarrollar en el tiempo que la empresa les da a los trabajadores para trabajar en ideas propias. Hoy en día los post-its son algo básico en toda oficina.
Deja de intentar averiguar cuál es el cambio que viene y SÉ parte del cambio que viene.
martes 11 de marzo de 2008
Cuando nos hacemos las preguntas incorrectas.
Publicado por
Nacho Marques
a las
17:55
Etiquetas: empresa orgánica, innovación, movimiento social, sociedad
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