Domingo 23, 1:42 am. Comienzan las contracciones. Son claramente contracciones y se repiten, aproximadamente, entre cada 6 o 30 minutos. Esa noche, Maria apenas durmió. Las contracciones eran suficientemente dolorosas como para no dejarle conciliar el sueño.
Domingo 23, 9:00 am. Hora de levantarse, yo sí que he dormido. No se puede decir lo mismo de María, ella tiene en un folio apuntadas todas las contracciones de la noche. Apenas pudo dormir. Estamos convencidos de que nuestro hijo esta a punto de nacer, pero no hay prisa, porque las contracciones no son muy fuertes aún e incluso a veces paran durante una hora.
Domingo 23, 12 pm. Las contracciones son ya fuertecitas y cada 10 minutos como mucho, así que decidimos llamar al hospital y decirles que tenemos la seria sospecha de estar de parto. Nuestra matrona no está, se pone al teléfono su suplente, nos pregunta cuanto dura cada contracción y la frecuencia, al responderle nos dice practicamente que somos unos mariquillas y que nos esperemos a tener contracciones cañeras y duraderas antes de volver a llamarla. Nos dice que probablemente son dolores de encajamiento y no de parto. Bajón tremendo, ¡¡y nosotros que pensábamos que ya íbamos a ser padres!!
Domingo 23, por la tarde. Las contracciones siguen, a María le ha salido la ingeniera que lleva dentro y sigue apuntando cuando ocurre cada contracción, cuanto dura y el tiempo entre ellas. Le falta coger el Matlab y ponerse a hacer gráficas con los datos y hallar la función.
Lunes 24, 12 y pico am. Ya ha pasado la medianoche, ahora pican mogollón las contracciones. A María el tema ya no le hace ni pizca de gracia. Seguimos aguantando, midiendo todos los tiempos. Busco un cronómetro en internet y me pongo en la cama al lado de María para ayudarle a contar los tiempos. Ya son cada 5 minutos y la chati está viendo las estrellas en cada contracción. Sí dura así una hora o dos, no hay duda de que estamos de parto y confiamos que la prima de la matrona nos deje ir a ingresar.
Lunes 24, 2:30 am. Vale ya está. Le hemos dado una oportunidad a la matrona, no la queríamos llamar a estas horas, tuvo su oportunidad de tenernos en el hospital durante el día, pero su prima la desaprovechó… eso pasa por dejarte el móvil por ahí… ring ring. ¡Estamos de parto!
Lunes 24, 3:00 am. Recogiendo, mientras la pobre María sopla y sopla con la esperanza de que los ejercicios de la clase preparto sirvan para algo… y no, no sirven para nada más que para tenerte entretenida. Hago unos sándwiches, cojo longaniza de pascua y torta de pasas y nueces… hambre no pasaremos… y por supuesto, cojo el ordenador y mando emails a todo quisqui “nos vamos para el hospital!!!” les pongo. Si, hubiera habido wifi en el hospital lo hubiera retransmitido por twitter. Otra vez será.
Lunes 24, 3:30 am. Llegamos al hospital. Hemos cruzado Valencia en cuatro contracciones, soy un fitipaldi. Se nota que a las tres de la mañana el tráfico está fluido. Tampoco hay problemas para aparcar. Nos dan una habitación y nos indican que dejemos allí los trastos, se llevan a María en camilla y a mi me dicen que acompañe empujando una cuna. Me sentía un poco raro (vale, muy raro) llevando una cuna en la que sabía que iban a poner lo que iba dentro de María. Que cosas.
Lunes 24, 4:00 am. “¿Quieres que te pongan epidural?” – le pregunta la matrona. Mi mujer, elegante como siempre, responde - “Creo que sí” – entre retorcimientos de dolor. Menuda campeona, yo con esos dolores hubiera cogido la jeringa de la epidural y sin preguntar me la habría clavado yo mismo en el pecho al más puro estilo “Pulp Fiction” con la esperanza de pasar cuanto antes ese mal trago.
Lunes 24, 4:30 am. Ya estamos en rumbo. Epidural puesta, bolsa de aguas rota por la bruta de la matrona. María había dilatado poquito, unos dos centímetros, aún así no le ponen oxitocina (sustancia que libera el cuerpo de la mujer para parir, si se aplica artificialmente acelera el parto). María por fin puede tranquilizarse e incluso adormecerse. Yo me alegro por ella.
Lunes 24, 4:45 am. La epidural no sólo se ha llevado el dolor, ¡sino también las contracciones! Vuelve la matrona, le empieza a dar oxitocina… agüita!! Vuelven las contracciones pero es me María las nota todas de nuevo… pero ¿de dónde han sacado esa epidural? ¿de un chino?
Lunes 24, 5:00 am. Vuelve el anestesista, no se cree que María sienta las contracciones, pero al ver que a María esta a punto de girársele la cabeza al más puro estilo niña del exorcista se convence y le pone más. La matrona, se tranquiiza y le quita la oxitocina y todo vuelve a la normalidad, las contracciones también se van bastante pero ahora deciden no tocar nada. Exploran a María y ya está de 5 cm!!! La matrona se pone un poco nerviosa y decide llamar al médico para que llegue pronto ya que mi mujer va a toda pastilla.
Lunes 24, 6:00 am. Ya está aquí el médico. Tiene buena cara, no parece haberle importado mucho levantarse a las 5 de la mañana. Nos saludamos y le pregunta a María qué tal. María le contesta que ha estado mejor.
Lunes 24, 6:20 am. ¡Al paritorio! El médico dice que esto está hecho así, que ¡vamos allá!
Lunes 24, 6:25 am. Ya estamos aquí, como María es pequeñita no le llegan con facilidad las piernas al potro ese de tortura. No les importa un pepino, la estiran de una pierna y ya entra. A María le importa un comino también, lleva tres dosis más de lo normal de epidural, así que ahora en realidad piensa que está cabalgando un elefante rosa gigante.
Lunes 24, 6:30 am. María empieza a empujar. El médico me dice que me asome y a través del agujero de la vagina de María ¡veo la calva del chaval! “¡Es calvo!” – le digo a María. “No es calvo, es rubio” – me corrige el médico. “Vaya, otro que me toma por tonto” – pienso yo y vuelvo a mi sitio junto a la cabecera de la cama.
Lunes 24, 6:35 am. El niño no quiere salir. La mamá empuja pero el niño se resiste. El médico utiliza una ventosa pero esta no se coge con fuerza a la cabez del bebé y se suela varias veces. El médico pregunta si la ventosa es de pago o del top manta. A mi no me hace tanta gracia como a los demás, vaya.
Lunes 24, 6:40 am. El médico me vuelve a invitar a ver la acción y esta vez ¡¡está la cabeza fuera!! Aunque el cuerpecillo sigue dentro de la mamá. ¡Impresionante! Lo que no me acaba de cuadrar es que el médico está cogiendo al niño por el cuello y tirando de él hacía fuera. ¡Que animal!
Lunes 24, 6:45 am. Ha nacido Caleb Marqués Juan. Y yo sólo puedo que poner cara de tonto.
Ha sido la experiencia más gore de mi vida. Y también la más bonita. Después de ver por lo que ha pasado mi mujer miro con otros ojos a todas las mamás del mundo. Este post va dedicado a todas esas mamás y mujeres que desean serlo, si no fuera por ellas ninguno de nosotros estaría aquí. ¡Gracias! Sois héroes.
El artículo se titula “Me han hecho padre” porque creo que es mucho más acertado que decir que "soy padre". Mi mujer ha pasado nueves meses de cambios y retos en su cuerpo con consecuencias en su día a día, yo todo lo que he tenido que hacer ha sido echarle una mano cuando hacía falta. Al final ella ha pasado por un amargo proceso de alumbramiento que ha durado más de 24 horas en total, todo lo que yo hacía era darle ánimos… a mi me han hecho padre. Yo no tengo ningún mérito (bueno, sí, ¡pero eso era la parte divertida!), ahora es cuando me toca a mi también. Veremos si me gano el título de padre.





7 comentarios:
felicidades!
muy grafico el comentario sobre la jeringuilla de pulp fiction. ja.
enhorabuena!!
Enhorabuena papá!
Me he partido de risa!
Los médicos intentamos poner buena cara..incluso a las 5 de la mañana!(a veces es difícil de disimular el sueño, eso sí;)).
¡¡Enhorabuena!! Si te parecía que durante el embarazo estaba cambiando la vida ahora si que lo hará. Es fantástico, cada día que pasa hay una cosa nueva que aporta felicidad y vida a la casa ... y también cansancio ;)
Gracias por vuestras felicitaciones. Desde luego que es una maravilla tenerle con nosotros. Y es verdad que es más cansado!!! Mama mia, ayer no pegamos ni ojo por la noche.
Pero da igual, no lo cambio por nada del mundo.
@Belen: Eres médico? Me interesaría tu opinión sobre el artículo Tu eres el sistema Si tienes un rato, claro. Gracias!!
@Alejandro Santana: Blog tremendo y muy interesante tu experiencia. ¿Algún consejo o idea para mejorar este blog?
Como podeis ver, hoy no he escrito nada. Todo tiene un límite, estoy que me muero, pero feliz... :-)
no sé ni como vine a parar acá. pero me emocioné con el relato de la llegada de tu hijo. Soy mamá de dos hijas hermosas, y es verdad esto de que cada segundo de dolor de parto,no tiene ni comparación con la dicha inmensa que te llega junto con los hijos!
felicitaciones!
Je je, me alegro que te gustase Analia, mientras escribo esto está mi mujer durmiendo en la cama con el bombón. Es una pasada, de hecho, aún no me lo creo! Es un regalo de Dios.
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