Ursula Versteegen y Otto Scharmer trabajaban en un proyecto del ministerio de sanidad de Alemania. Se trataba de una región de unas 300.000 habitantes. Otto y Ursula mantenian constantes reuniones con los médicos de la zona cuyo objetivo era mejorar el sistema de atención médica de emergencia.
Al comienzo del proyecto hicieron más de 130 encuestas entre personal médico y pacientes. Las preguntas de las encuestas estaban enfocadas en la relación doctor-paciente principalmente. Una vez hechas todas las encuestas se convocó una reunión para mostrar los resultados, se invitó a todos aquellos que habían participado en las encuestas, aparecieron más de 100 personas.
Dividieron los resultados en cuatro niveles posibles en la relación doctor-paciente.
El primer nivel describe un tipo de relación entre doctor y paciente donde el paciente se ve a si mismo como un mecanismo estropeado y el papel del doctor es arreglarlo. El paciente tiene un problema y la labor del médico es arreglar ese problema. Había gente que veía de esta forma su relación con el médico.
El segundo nivel va un poco más allá y describe el trabajo del doctor no sólo como "reparador" del problema sino también como propulsor de medidas a adoptar por el paciente para evitar futuros problemas. En este caso el doctor te da un dieta, te dice que medicamentos tomar, o te explica que conductas evitar.
El tercer nivel de relación detectado entre los encuestados entra en más profundidad: el trabajo del doctor sería también entrar en el porqué de la conducta perniciosa del paciente. Esto es, no solamente el doctor le diría que tipo de dieta, por ejemplo, llevar sino averiguar porque no abandona los malos hábitos en la comida.
El cuarto nivel, se encontró en una minoría de casos, y este consiste en que la relación entre doctor y paciente se convierta en algo con significado y la apertura y sinceridad sea por parte de ambos. No solamente el doctor intente detectar por que razones el paciente tiene ciertos hábitos sino que haya una calidad de conversación donde ambos puedan crecer como personas.
Una vez establecidos estos cuatro niveles se organizó a los participantes en grupos de trabajo. Pasaron un tiempo hablando de los diferentes niveles en cuanto a organización y al final se les pidió que en una tabla que había allí con los niveles dibujados pusieran un punto rojo donde se encontraban ahora en cuanto a la relación doctor-paciente y un punto verde donde les gustaría que esa relación estuviera.
Al finalizar el 95% de los puntos rojos se encontraban en el nivel 1 y 2. El 95% de los puntos verdes se encontraban en los niveles 3 y 4.
Si recordamos que en esa sala había tanto doctores como pacientes, este resultado es muy interesante. Tanto unos como otros querían experimentar los niveles 3 y 4 de relaciones, sin embargo, entre todos habían creado un sistema en el que se aplicaban sólo los niveles 1 y 2.
Después de esto, la cosa fue más allá. Se levantó un hombre, que resultó ser el alcalde, y dijo que el sufría lo mismo con la administración que dirigía. Todos ellos querían funcionar en niveles 3 y 4 y sin embargo nunca llegaban a superar el nivel 2.
Una mujer, profesora, se levantó y explicó que en los colegios tenían el mismo problema, todos querían estar en los niveles superiores y no lograban despegar más allá del primero o del segundo.
¡Hasta un granjero habló sobre esto mismo aplicado en la relación entre el hombre y el medio ambiente!
Lo más interesante de todo esto, es que nosotros mismos creamos los sistemas y según vemos estamos creando sistemas alejados de lo que realmente queremos obtener.
¿Está pasando esto en las empresas? ¿En las familias? ¿Entre amigos? ¿En una ONG?
Cómo arreglar esto no es nada sencillo. Pero si nos damos cuenta de que esto está ocurriendo a niveles más pequeños donde sí podemos hacer algo para cambiarlo, ya podemos aportar nuestra parte.
Recordemos que nosotros somos el sistema.
jueves 13 de marzo de 2008
Tú eres el sistema.
Publicado por
Nacho Marques
a las
17:34
Etiquetas: relaciones, sociedad
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