miércoles 23 de abril de 2008

Dilema

Imagina la siguiente situación:

Tú estás vendiendo un producto y otro te lo quiere comprar, el precio está acordado y los dos estáis de acuerdo, sin embargo el intercambio se va a hacer en bolsas cerradas de forma que no puedes ver su contenido ni tampoco intuirlo, con lo cual podría darse el caso que la otra persona te engañase y en la bolsa que te entrega no estuviera el dinero. De la misma forma también tienes tú la posibilidad de entregarle a el una bolsa vacia.

¿Qué haces?

Se trata de una variante del dilema del prisionero propuesta por Douglas Hofstadter que a su vez es un ejemplo de la teoría de juegos creada por John von Neumann hacia mediados del siglo veinte.

Tú tienes dos opciones: Engañar o no engañar. Lo curioso de este tipo de situaciones es que las consecuencias de tus acciones están ligadas a la acción del otro.

Si tu engañas y el otro engaña, ninguno de los dos obtiene ni pierde nada, sin embargo si tu engañas y el otro no engaña tú has obtenido el máximo beneficio, ya que has entregado una bolsa vacia y a cambio te has quedado con el dinero del otro.

Por el contrario si decides no engañar (lo llamaremos cooperar) y el otro tampoco engaña entonces los dos obtenéis el valor correspondiente por lo que entregáis. Sin embargo si tu decides cooperar pero el otro decide engañar tú te quedas con la pérdida mayor.

Si nos centramos en la búsqueda del bien común lo mejor que puede ocurrir es que los dos cooperen pues consiguen llevar a cabo la transacción que ellos desean y además construyen confianza para el futuro.

Si nos centramos en la ambición personal, incluso a costa de los demás, lo mejor que puede ocurrir es que tú te quedes con todo y el otro sin nada, esto es que tu engañes y el otro coopere.

El problema radica en que aunque tu busques el bien común nunca podrás estar seguro de que el otro también lo vaya a hacer y quizás tú lo pierdas todo. Como he dicho antes el resultado de tus acciones depende de lo que haga el otro.

El resumen es el siguiente:

Cooperar-cooperar: Se alcanza la mayor ganancia para el conjunto.
Cooperar-engañar: El que engaña sale ganando, se pierde confianza para el futuro.
Engañar-engañar: Los dos pierden pero NO TANTO como si uno coopera y el otro engaña.

Esta es la situación que se da en muchas ocasiones en todo tipo de relaciones, ya sean empresariales, en amistad, en la familia, en una ONG, en el trabajo, en la política...

¿Qué hacer? Si tu pones de tu parte puedes ganar lo acordado o perder mucho. Si decides engañar puedes ganar mucho o no perder nada.

O al menos eso dice la lógica.

Si te interesan los temas de este blog no olvides suscribirte o también puedes recibir los articulos por email.

3 comentarios:

Gorki dijo...

Tal como lo planteas, las transacciones son únicas, pero en la realidad eso no ocurre. Una transacción está dentro de una historia de relación cliente/vendedor que se conserva en el tiempo. En esta circunstancia establecer una relación de honradez, es la opción más rentable a largo plazo.

Supongamos que una tribu tiene excedente de grano y la tribu de al lado, tiene excedente de vacas.
Si colaboran, cada cual puede cubrir sus déficit colocando su excedente por tiempo indefinido con beneficios evidentes para ambas.

Si se engaña, sean las dos o solo una de ellas, obtendrán ese año en el mejor de los caso un dudoso beneficio, no gastarº sus excedentes, pero habrá perdido un una relación comercial para toda la vida y habrá hecho a medio plazo un mal negocio, nunca más cubrirá su déficit y no sabrá para que quiere sus excedentes.

Según dicen, cuesta diez veces más hacer un nuevo cliente que mantener uno viejo. Pese que no lo que parezca, la honradez es una táctica comercial rentable, es la forma de acreditar una marca, y abrir mercados.

El día que una tribu descubrió que comerciar con la de al lado, era más interesante que robarle sus riquezas, se inició la senda de la civilización. y el progreso

Nacho Marques dijo...

Exacto. Ahi es donde Hofstadter falla en su razonamiento y de igual manera parece que Neumann tampoco lo tenía en cuenta cosa que no me explico si eran tan brillantes. Se dejan fuera el valor de la confianza y de construir una relación en el tiempo. La confianza es un bien que construyes y que como tu dices hace posible una relación mucho más rentable a largo plazo, no podria estar más de acuerdo.

Gorki dijo...

Me agrada que coincidamos.