viernes 18 de abril de 2008

Visa ¿una empresa? (II)

[segunda parte de artículo Visa,¿una empresa?(I)]

¿Cuál es la fuente de esta ola emergente de innovación radical en organización? Creo que es fácil pero falso decir que la base se encuentra en los ordenadores o en las redes de la tecnología de la información. Esto confunde usar la tecnología con un funcionamiento ya en marcha. Cuando Visa comenzó el procesamiento de datos electrónico estaba en su infancia así como para los controladores aéreos o A.A. Estoy convencido de que la fuente de la que emerge este cambio es la naturaleza de la complejidad que estamos creando en todo el mundo y el creciente número de problemas cuya resolución va más allá el poder de instituciones existentes.

No hay nación que pueda pelear el cambio climático. No hay empresa que pueda tener un impacto en la intrusión de químicos tóxicos en los productos de cada día. Incluso las sociedades más "avanzadas" se enfrentan a crisis irresolubles en su sistema médico. No hay nadie en el mundo que esté contento con el sistema educativo y su aplicación a los retos que sufren los niños que serán adultos en el siglo 21. El desarrollo industrial global ha sembrado la semilla para su autodestrucción al dar cabida a niveles de complejidad y velocidad de cambio que van más allá de la inteligencia de las instituciones de la era industrial de las cuales somos herederos. En consecuencia, en cada frente nos enfrentamos a problemas para los cuales el estilo de institución dominante: jerárquica y autoritaría es totalmente inadecuado. Como dice Dee Hock: "Vivimos en una era de fracaso masivo en las instituciones".

[Dee Hock fue el fundador y CEO de Visa durante aproximadamente 20 años (no consigo encontrar fecha exacta)]

Pero las nuevas instituciones requieren una nueva forma de pensar, y aquí es donde la historia de Dee que aparece en las siguientes páginas cobra su importancia [este artículo es un prólogo al libro "One from many: Visa and the rise of chaordic organization"] En el medio del caos financiero en los primeros años de la industria de las tarjetas de crédito, Dee vio claramente que iba "más allá del poder de la razón diseñar una organización" que fuera capaz de de coordinar una red global de transacciones financieras del tipo que, entonces, empezaba ya a darse. Sin embargo, también sabía que la naturaleza sí consigue ese tipo de cosas. ¿Por qué no podía una organización humana funcionar como un bosque? ¿por qué no podía basarse en un patrón biológico? "¿por qué no intentamos dejar de discutir sobre la estructura de una nueva organización e intentamos pensar en ella como si tuviera una especie de código genético?" El código genético de Visa pasó a ser su "objetivo y principios" y sus procesos de gobierno están detallados en las siguientes páginas.

Pero todo esto no hubiera ocurrido sino hubiera ocurrido este cambio de paradigma: abandonar la "vieja perspectiva y el modelo de realidad mecánico" y abrazar principios de sistemas vivos como la base para una organización.

El biologo Gregory Bateson dijo: "La fuente de todos nuestros problemas se encuentra en el vacio existente entre nuestra forma de pensar y la forma en la que funciona la naturaleza". Nos encontramos con una cantidad enorme de problemas porque el ADN de nuestras instituciones dominantes está basado en la era industrial, que dice: "todos los sistemas tienen que tener a alguien manteniendo el control" y también asegura que el cambio sólo ocurre cuando un líder con poder motiva el cambio. Sin embargo, todos sabemos que en los sistemas vivos el control está distribuido y el cambio ocurre continuamente, pero estamos tan habituados al "alguien debe llevar el control" que no somos capaces de imaginar posibles alternativas. La genialidad de Dee está en imaginar justamente eso y entonces diseñar una filosofía clara y una estructura operacional capaz de llevarlo a la práctica.

Visa no es ideal y Dee Hock no tiene todas las respuestas para crear innovadoras instituciones del siglo 21. "Como mucho hemos conseguido hacer la mitad bien" - dice. La era industrial ha estado desarrollandose durante dos siglos y medio y la forma de pensar que la sustenta se remonta aún más en el tiempo en nuestra cultura occidental. Estamos al comienzo de un viaje e incluso aunque seamos afortunados necesitará varias generaciones. Más aún, cada empresa u organización debe hacer su propio viaje respetando la idiosincrasia del mercado, tecnología, gente e historia.

Es en este aspecto donde encuentro la historia personal de Dee de más ayuda. Se trata de una poderosa ilustración de lo que espera a aquellos que intenten desarrollar este tipo de innovaciones. Necesitaremos el deseo de cuestionar la forma de ver organizaciones y su gestión a la que nos hemos habituado. Necesitaremos el deseo de abrazar el aparente caos de una organización que nadie "controla" y en la que todos compartimos la responsabilidad. Necesitaremos abrazas continuamente el cometer errores y resolverlos, que es la forma en que aprende la naturaleza. Y necesitaremos un deseo de abandonar esa necesidad de control - "el armario Newtoniano" que, Dee afirma, reside en todos nosotros.

Finalmente, creo que este libro es importante porque lleva en su interior una pregunta no hecha que es crucial para nuestro futuro. Más y más, entre mis colegas nos encontramos preguntando: "¿podría ser que estuvieramos al comienzo de la era democrática?" Quizás lo que se ha conseguido en los pasados 200 años se debería ver como unos prototipos iniciales en vez de modelos finales. Particularmente, a parte de la retórica política negando esto, ¿cómo puede una nación asegurar tener la respuesta para democratizar otras sociedades si la mayor parte de sus instituciones en el sector privado y en el público todavía funcionan como dictaduras totalitarias? Creo que es justo decir que Visa es una pionera en mostrar cómo los principios democráticos pueden gobernar una empresa. Y lo mismo podría decirse de la democratización de otro tipo de instituciones - por ejemplo, colegios. Cómo Debbie Meier, una innovadora en educación urbana, dice: "Si los niños no aprenden democracia en el colegio ¿dónde la aprenderán?".

Para Debbie Meier, como para Dee, democracia significa aprender como tomar una decisión y cómo escuchar realmente a los demás, aprendiendo como enfrentarte a conflictos con respeto y sin violencia. Quiere decir como investir de autoridad a las ideas más que a las personas y distribuir el poder de forma que ninguna decisión se toma a un nivel más alto o más central de lo que realmente se necesita. Quiere decir aprender a olvidar las ataduras tradicionales en los conceptos de poder jerárquico y de posición y los estilos de liderazgo asociados. En pocas palabras, la democracia es un proceso que se lleva a cabo de forma colectiva en el cual todos aprendemos a convivir, mucho más que un conjunto de valores para sentirnos bien o simples mecanismos de votar y elegir. Se trata de algo que tú haces y no que lo heredas y hasta que este proceso de aprendizaje no penetre las mayores instituciones de una sociedad, toda afirmación de tratarse de una sociead democrática es una afirmación prematura.

No se trata de un nuevo tema. De muchas formas la esencia de la visión de Dee Hock - que la era democrática se encuentra en el futuro y que la inspiración para llegar a ella provendrá de sistemas vivos - fue expresada de una forma muy bella hace más de un siglo por Walt Whitman:

Hemos escrito muy a menudo la palabra Democracia. Sin embargo no puedo parar de repetir qeu se trata de una palabra cuya esencia aún duerme, sin que nadie la despierte...
Es una gran palabra, cuya historia, supongo que aún no ha sido escrita porque aún no ha ocurrido.
Se trata, en cierta forma, de una hermana más joven de otra gran palabra también muy a menudo usada: naturaleza, cuya historia también espera ser escrita.


Peter Senge, prólogo al libro "One from many: Visa and the rise of the chaordic organization"

[Mañana lo comentamos]

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