En la organización donde yo trabajo solemos funcionar de una forma muy plana. Mi mujer y yo llevamos trabajando con ellos unos tres años y desde el primer día estamos en contacto con el director nacional, cosa que no es normal ya que en nuestra estructura jerárquica no es con él con quien me correspondería comentar los diferentes temas.
María y yo somos los encargados de una zona de España y en ese sentido tenemos libertad total, cuando necesito algo me salto a mis encargados directos y hablo directamente con el director financiero, el director a secas o el director de recursos humanos, de esta forma las cosas se hacen más rápido y mejor.
Estos próximos días hemos vivido la experiencia de la jerarquía golpeando con toda su furia. Debido a nuestras habilidades y a lo que nos gusta hacer ahora estamos colaborando (nos han tomado prestados, como a Dee Hock, pues no es nuestra labor principal) con el departamento de recursos humanos (mal nombre...) y María, yo y otro chico vamos a ayudar durante esta semana en un curso que tendremos con los nuevos trabajadores que entran este año.
Por entrar de nuevas en este sector de la organización hemos queridos respetar sus reglas del juego y no saltarnos la jerarquía como solemos hacer. ¿El resultado? Desastre total. Dependemos de el director de RRHH y de otra persona a la que sólo tenemos acceso a través de este director. ¿Por qué? Cosas de la jerarquía. Para poder afinar lo que nosotros tenemos que hacer tengo que hablar con mi responsable directo en esta actividad, quién a su vez hablará con el director de recursos humanos, quien a su vez se pondrá en contacto con esta otra persona. ¿Recordáis el juego del teléfono loco? Es aquel juego en el que te ponías en círculo y uno inventaba una frase y se la decía al oído al de al lado, este hacía lo mismo con el de su lado y la gracía consistía en ver en que se convertía la frase cuando daba toda la vuelta al círculo. Mucho me temo que eso es lo que ha pasado aquí.
Creo que trabajamos muy bien, de forma plana y dinámica, cuando entras te preguntan ¿a tí que te gusta hacer? y lo recuerdan. Puedes variar de equipo, puedes reubicarte según tus habilidades y los equipos locales tienen independencia casi total, pero cuando jugamos a organización típica recogemos sus frutos... es inevitable.
Si nos hubieran encomendado la tarea y nos hubieran dado libertad total para llevarla a cabo independientemente de los directores de turno, todo se habría hecho más rápido, mejor y todos estaríamos más contentos.
No me malinterpretéis, no es un problema con la gente, todos ellos son impresionantes es un problema con la forma de funcionar jerárquica, cuando se aplica y la tarea necesita dinamismo y flexibilidad se nota.
Foto | zweettooth
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jueves 19 de junio de 2008
Golpe jerárquico
Publicado por
Nacho Marques
a las
8:41
Etiquetas: empresa orgánica, errores, organizaciones
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