viernes 6 de junio de 2008

Las cuatro bestias

Según Dee Hock, fundador y CEO durante más de 10 años, de la millonaria firma VISA, asegura que existen cuatro bestias a las que hay que tener controladas para que una organización (y cada persona) pueda desarrollarse de una forma sana, estas son: ego, envidia, avaricia y ambición.

Ego es quererte a ti por encima de cualquier otra persona de tu entorno. Envidia es querer lo que los demás tienen y despreciar lo que tú tienes. Avaricia es amor al dinero. Ambición es amor al poder.

Hoy hablaba con un empresario que está en el sector de la ferreteria, el bricolaje y los suministros. Tiene una cadena de tiendas y lleva más de 30 años en el sector. Me comentaba que hace ya 20 años, aproximadamente, dejaron de vender a crédito a cualquier constructura o promotora. Las razones eran exactamente las mismas que se están dando ahora. Durante unos años hay una burbuja inmobiliaría, los precios suben y todos aquellos en el sector se ponen las botas. La burbuja comienza a deshincharse y los que antes jugaban con alegria ahora presentan suspensión de pagos.

¿Qué ha ocurrido? ¿Cómo puede ser que unas empresas que han tenido una buena tira de años de bonanza no hayan sido capaces de gestionar y preveer un bajón en ventas?

La respuesta según este empresario es clara: está todo pensado. Las empresas entran en el sector de la construcción cuando ven que la cosa va a funcionar, durante años disfrutan de la bonanza, cuando la cosa empieza a flaquear comienzan a mover todo el dinero a otros sectores y cuando la cosa se pone negra presentan suspensión de pagos y si te he visto no me acuerdo. En el mejor de los casos, la empresa en suspensión de pagos ofrecia a los proveedores pagarles el 50% de la deuda, propuesta que estos aceptaban ya que la otra opción era no ver ni un duro, y eso en el mejor de los casos.

Así las cosas este empresario decidió hace ya muchos años que no iba a proveer nunca más materiales a ninguna empresa del sector de la construcción. Años después la historia se ha vuelto a repetir.

La bestia de la avaricia en acción. Y lo peor es que de esta forma se crea desconfianza en el mercado y a la larga todos salimos perdiendo, incluidos los avariciosos.

2 comentarios:

Gorki dijo...

En mi colegio jugábamos a un juego políticamente incorrecto en estos momentos que se llamaba "marica el último" Un chico gritaba "marica el último" y todos corríamos hacia la puerta de la clase para no ser el último en salir.

Con tal juego arrancamos varias puertas con marco y todo, y hubo varios contusos en el tumulto, aparte que nos castigaban a todos.

En el mercado inmobiliario ocurre lo mismo y ocurre periódicamente. (la anterior ocurrió en el 92), todos saben que el último se arruina, pero el penúltimo aun gana mucho dinero, y se afanan a construir a toda máquina, esperando que el último sea otro.
Revientan el negocio y en el tumulto muchos caen heridos, algunos de muerte., pero todos han sentido correr la emoción por sus venas.

Nacho Marques dijo...

Je, je, buen símil.

Quizás entonces habría que plantearse si la "suspensión de pagos" o como se llama ahora "concurso de acreedores" es una regla que hace posible que se juegue de esta forma. Quizás se ha creado la posibilidad de jugar sin arriesgar nada de parte del empresario, sino que los únicos que arriesgan son los empleados.