Las cosas comenzaban a funcionar bastante mejor en EE.UU. gracias a que ahora las transacciones bancarias efectuadas con tarjetas eran llevadas por una organización compuesta a partes iguales por todos los bancos involucrados en vez de ser propiedad de sólo uno de ellos.
Obviamente el siguiente paso era hacer eso mismo pero a nivel internacional donde los problemas eran los mismos pero multiplicados por las diferencias de cultura, idioma, pais y leyes entre muchas otras diferencias.
La persona más adecuada era, sin duda, el mismo que había creido desde el principio que algo así podría ser posible: Dee Hock.
Dee estaba encantado con el nuevo reto, creía firmemente que podría llegar a ser una realidad, a fin de cuentas también parecía algo imposible cuando comenzaron con esto en su país.
Dos años duró la puesta en marcha de lo que se llamaría Ibanco.
El mayor escollo a superar ocurrió al final de un periodo de dos años y cuando los diferentes bancos implicados tenían que tomar la decisión definitiva. Fieles a la forma de pensar de Dee Hock, cada banco tenía la completa libertad de formar parte de este esfuerzo o de abandonar.
Llegado el momento de crear la organización las diferencias entre bancos parecían insalvables. Se reunieron en San Francisco, las reuniones comenzaron con los canadienses aclarando que no cederían en sus exigencias. Lo cual dejaría a un país como Canadá fuera de la organización y todos sufrirían las consecuencias, el esfuerzo estaba enfocado en crear una organización global si un pais fallaba todos salían muy tocados. La cosa no parecía tener solución, Canadá ya había decidio que no sería parte de la nueva iniciativa, Dee les pidió que, aún así, se quedaran hasta el final de las reuniones como oyentes, ellos accedieron. Una vez el pais de los osos estaba fuera de la ecuación la cosa no mejoró en absoluto, nuevos paises y territorios esgrimían sus condiciones.
Para Dee esto era el final. Lo habían intentado, la idea era buena, nadie le podría convencer de lo contrarío, pero buena no quiere decir posible. Tenía gracía, estaban reunidos a una manzana de distancia de donde, cuatro años antes, nuestro personaje se juntó con tres soñadores como él para definir cómo debería ser una organización de esta naturaleza. El sueño moriría donde nació.
Dee intentaba siempre alcanzar un acuerdo, no le gustaba darse por vencido. En numerosas ocasiones lograba ese acuerdo abordando la cuestión de una forma totalmente diferente. Esta vez también ocurriría así.
Dee se juntó con sus compañeros para idear un plan. En menos de una hora tenían algo diseñado. Redujeron la idea de lo que se necesitaba a una frase: El deseo de alcanzar el éxito, la voluntad de llegar a un acuerdo. Necesitaban hacer llegar este pensamiento al resto de asistentes, tradujeron la frase a un idioma que no se pudiera relacionar con ningún país presente y para ello usaron el latín, Studium ad prosperandum, voluntas in conveniendum. Acudieron a un joyero local y le pidieron que hiciera gemelos de oro, en uno se vería media Tierra con sus continentes y la frase Studim ad prosperandum, en el otro se vería la otra cara de nuestro planeta y la frase Voluntas in conveniendum. Nunca supieron si el latin era correcto o no, pero eso, era lo de menos.
Al día siguiente el grupo salió a hacer un poco de turismo. Dieron un paseo en barco, disfrutaron de un tiempo magnífico y al final acabaron comiendo en un estupendo restaurante. Dee hizo una reflexión al acabar el día y presentó el regalo que se les hacía a todos. Recordó los obstáculos que habían superado durante los últimos dos años, el esfuerzo hecho y las experiencias vividas y les explicó el significado del regalo. Este detalle que tenían ante ellos era un simbolo de algo que intentaron hacer: alcanzar un acuerdo para llegar al bien común. Les pidió que todos llevasen mañana consigo el regalo a su última reunión. Estos gemelos representarían que no fueron capaces de alcanzar un acuerdo por el bien común. Si, por el contrario, mañana, en su última reunión, las imposibles diferencias se disolvían y el acuerdo era alcanzado entonces esos gemelos representarían el hecho de que fueron capaces, cada uno, de mirar más alla del bien individual y de tomar decisiones por un beneficio común.
Hubo silencio entre los asistentes, que sólo fue roto cuando uno de los canadienses se levantó y le gritó: "¡¡Miserable bastardo!!". Todos rompieron a reir.
El resto es historia. A la mañana siguiente todos trajeron sus gemelos a la reunión con el deseo de que estos les recordasen algo sobre lo que estar orgullosos y no al contrario. Se alcanzaron los acuerdos necesarios e Ibanco cobró vida.
Hay resortes en el ser humano más grandes que el provecho propio. Todos deseamos hacer algo por los demás, todos deseamos dejar huella en este mundo y todos deseamos estar orgullosos de nosotros mismos. Dee supo tocar esos resortes.
lunes, 21 de julio de 2008
El nacimiento de Visa International.
Publicado por
Nacho Marques
a las
11:50
Etiquetas: empresa, empresa orgánica, ideas, liderazgo, organizaciones, sueños, visa
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