La experiencia de hoy ha sido, simplemente, tortuosa.
Hoy he acabado en el despacho de quién ha fundado y preside una de las mayores editoriales en España, una persona a quién aprecio y respeto y quién ha confiado en estos últimos años mucho en mi y en mi mujer. Sin embargo eso no quita para que hoy me haya llevado una desilusión.
Este hombre me ha estado contando cómo iban las cosas en su empresa, la cual parece un ejemplo de buen hacer y saber dirigir. Estan implantandose en otros paises, y no parecen saber que estamos en crisis. Me ha contado que están queriendo ser los primeros en todo el tema de los e-books que parece que ahora está despegando un poco. Me ha enseñado el cachivache que se acababa de traer de EE.UU. que pronto estará a la venta en España, el lector de e-books de Sony.
Fantastico, la verdad. Elegante, bonito, cuida los ojos al leer... y entonces ha comenzado a explicarme cómo hacían para evitar que la gente comprase un libro electrónico y lo compartiese con otros que no lo habían comprado: al bajarte un libro de su web ese libro sólo puede estar en el ordenador con el número de serie de tu máquina que la web te lee al darte el libro. A la vez existe otra llave que utiliza una memoria flash que es imposible de copiar por ser una memoria volatil para evitar que quién no ha comprado el libro lo lea. Al preguntarle qué pasaría si un usuario tuviera más de un ordenador y quisiera tener el libro almacenado en sus diferentes ordenadores a la vez, me explicó que el sistema tenía una forma para transferir los derechos de una máquina a otra. Obviamente al hacerlo el ordenador inicial perdía los derechos y por lo tanto los archivos... cómo un libro físico, que no puede estar en varios sitios a la vez.
Mi explicación de cómo funciona su sistema DRM no pretende ser exhaustiva e incluso puedo haberme equivocado en algún punto, pero lo que quiero resaltar es la línea de pensamiento que se sigue para desarrollar un sistema de seguridad cómo el descrito: se pretende que un archivo digital funcione exactamente igual que un libro físico. Y ahí tenemos el problema.
Hay tres razones por las que ciertos productos no se comercializan. Primero, por razones morales. La sangre, por ejemplo, no se compra ni se vende, se dona. ¿Por qué? Porque, por ahora, se ve como algo moralmente correcto compartirla. Segundo, por razones de mercado. Si nadie tiene interés en cierto producto, no se puede vender. Los pantalones con los que actué en mi primera obra de teatro en mi instituto no se pueden vender, porque nadie los quiere (otros tienen más suerte). Y, tercero, por que no se puede. Por ejemplo, el aire que respiramos no me lo pueden cobrar, entre otras cosas porque no tienen forma de hacerlo. Es imposible. Una ciudad que cobrase más impuestos para hacer un esfuerzo extra para mantener el aire de su casco urbano más limpio podría exigir a todos aquellos que no fueran residentes que pagasen por el aire que respiran durante su estancia en la ciudad. Pero no se puede ni plantear, porque no hay forma de controlar ese gasto ni esas visitas.
Cuando alguien crea algo, tiene todo el derecho a decidir que tipo de libertad quiere darle a esa creación y bajo qué condiciones. Eso está claro. Lo que ocurre es que las cosas han cambiado y ahora intentar forzar viejos paradigmas a una nueva situación es una barbaridad que nos hace daño a todos, empezando por los autores y las editoriales.
De la misma forma que no se puede poner límites al aire de una ciudad tampoco se puede limitar el intercambio de archivos en internet.
Si quieres cobrar a los visitantes de tu ciudad el aire que respiran tendrás que hacerlo a través de cobrarles un impuesto por el uso del aire acondicionado en el hotel, por la circulación de su coche o el uso de un taxi. Lo mismo con los libros. Si quieres cobrar a aquellos que leen tu libro tendrás que hacerlo a través de publicidad en el libro, ofreciéndoles conferencias del mismo autor, o vendiendo una edición de lujo-que-lo-flipas a todos aquellos amantes del manuscrito en cuestión. Pero intentar cobrar por la tenencia del archivo, simplemente es tan posible como cobrar a los turistas por el aire de tu ciudad que han respirado.
Las editoriales que quieren jugar al libro-electrónico-que-es-como-uno-físico están evitando que este mercado arranque con la fuerza que podría arrancar. Todo porque no se paran a pensar en formas diferentes de cobrar por lo que siempre han hecho: poner libros en las manos de sus clientes. Yo creo que sería un sector mucho más bonito si trabajasen nuevas ideas en vez de imponer los viejos paradigmas.
La empresa que logre romper esas barreras dará el pelotazo y los viejos gigantes del sector mirarán desde fuera preguntándose porque no se atrevieron ellos a dar el paso.
Vender libros o vender aire. Misión imposible.
PD: Para colmo, leo en la Wikipedia que el aparatejo de Sony utiliza Linux como sistema operativo. ¿Será eso cierto? No he encontrado confirmación de esto en la web de Sony y aunque hoy he estado trasteando con la joyita, no se me ha ocurrido mirar eso.
sábado 26 de julio de 2008
Vendiendo aire... o libros.
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6 comentarios:
Por otra parte, por mucho que encripten y cierren los contenidos, hay un momento donde siempre se pueden copiar, cuando se muestra la página del libro en pantalla.
Hacer un programa que capture la pantalla como una imagen, la mande a un OCR y pase página, es relativamente simple.
Pronto existirán los mismos textos con DRM y en versión liberada, (o pirata como la quieras llamar), capaz de ser leída en cualquier sistema de lectura sin trabas, PC, PAD, Tablet etc.
Se llega con ello a la paradoja que la competencia al aparato nace de los mismos contenidos que tratan de vender al público, pues esos contenidos aparecen en el mercado sin trabas y más baratos.
Esto es sabido de antiguo, Microsoft mandó a un grupo de expertos en seguridad estudiar la forma de proteger sus productos y llegaron a la conclusión que por mucho que los encriptaran, no podían defenderlos en el momento de exhibirlos por los terminales del equipo, pantalla, altavoces, impresora, y cualquier otro tipo de terminal, incluida las comunicaciones electrónicas.
Por ese motivo, siempre Microsoft ha puesto trabas mínimas, mas teóricas que efectivas, a la copia de sus productos y en cambio han tratado de aprovechar al máximo lo que podía favorecerle de la piratería, crear de ese formar amplias comunidades expertas en el sus productos y aprovecharlas para implantar de facto sus estándares.
Eso es precisamente lo que ha llevado a Microsoft a la posición de monopolio de hecho y la permitido, incluso luchar con éxito contra Linux, pese a que Linux fuera gratis.
ummm, iTunes tiene un sistema similar y es un exito de ventas y uso. te bajas una cancion por 99 centimos, y la puedes grabar hasta en 7 ordenadores.
@Pepe eso ya lo han quitado.Cobrando más, exigido por las discográficas, osea que de cabeza al EMULE.
Por otra parte, el de Sony no se, pero la mayoría de lectores son LINUX y abiertos.
Un ejemplo es el Irex DC1000S que ya tiene programas de terceros.
Lo que más me fascina es que sistemas como iPod+iTunes, que son cerradísimos, tienen un éxito tremendo. En EEUU tener un iPod es parte de su cultura y sin embargo hay sistemas que te dan muchísima más libertad y posibilidades con mejor precio.
¿Por qué? Creo que es simplemente por que son bonitos y tener uno es "cool".
libros gratis para todos esta muy bien, pero el modelo de negocio del creador??? si el escritor no va a recibir dinero por lo que crea, vamos directos al desierto intelectual...
el consumidor esta dispuesto a pagar el precio justo por un libro, o una cancion... iTunes y el iPod ofrecen y tienen un servicio impecable, el pago de 99centimos por cancion le parece al consumidor apropiado...
Crear es consustancial al ser humano, y conforme menos trabas a encontrado la creacion y la transmision de ideas mas se a expandido la cultura. Obviamente algo gratuito tiene menos trabas para extenderse y llegar a mas gente. Asi que de "desierto intelectual" nada, mas bien al contrario. Poder acceder gratuitamente a cuanto mas obras mejor es un estimulo para la creacion, y de hecho ya lo esta siendo.
Hasta hace poco los productores y editores controlaban el mercado sin problemas por la sencilla razon de que la gente no tenia la capacidad tecnologica o economica para fabricar copias y distribuirlas. Eso daba lugar a una efectiva barrera al acceso, que era donde estaba el gran negocio, controlado por los intermediarios entre el creador y el publico.
Pero ahora resulta que la gente puede copiar y distribuir obras con solo un click con una calidad igual o superior al producto comercial, con lo cual ese sistema ha quedado obsoleto. No solo porque la gente pueda bajarse cosas gratis, sino porque la distribucion libre por la red es infinitamente superior al viejo sistema.
Los intermediarios saben que ya no son necesarios, y la unica forma que tienen para mentener su viejo negocio es recurrir a medios artificiales que le devuelvan de algun modo el control que tenian de los soportes fisicos: leyes, DRM, canon, etc. El ejemplo del DRM para los ebook es clarisimo en eso.
¿Para que un autor pueda vivir de su trabajo es necesario que cobre por cada maldita copia de su obra? Pues yo creo que no. ¿Cual seria su "modelo de negocio"? Obviamente a traves de la red puede prescindir de intermediarios, y vivir de su reconocimiento entre los fans ¿Os gusta lo que hago, quereis mas, y mejor hecho? Ahi teneis el boton de donacion en mi pagina web.
El publico puede producir directamente las obras que le gusten, convirtiendose en mecenas de sus artistas preferidos, sin estar supeditados a los caprichos de las distribuidoras. Cualquier artista que logre hacerse relativamente conocido puede vivir perfectamente de su trabajo asi, y los desconocidos tampoco pueden vivir de su trabajo con el viejos sistema actual, a no ser que vendan su alma a alguna distribuidora.
Asi que no os creais ese cuento de que si no pagamos por cada maldita copia el arte se muere porque es MENTIRA.
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