martes 16 de diciembre de 2008

La partida de ajedrez V - El pastor

¡Ay, el pastor! El pastor dirige rebaños, cuida a sus ovejas, deja a 99 y se va a buscar la que falta. El pastor las mima, las limpia, las alimenta y pasa todo el día con ellas.

Hablalé a un pastor sobre aumentar la eficacia de su trabajo... no entenderá de qué hablas. Explicalé a un pastor que podría ser mucho más eficiente dedicando menos tiempo a sus ovejas ya que esto le daría la posibilidad de tener dos rebaños... te diría que no, probablemente te respondería algo así como que sus ovejas no se lo perdonarían.

El pastor no entiende de planes, de estrategía, de visión... sólo entiende de personas. Todos conocemos gente así. Son aquellos a los que les encanta tomarse un café contigo, escuchan más que hablan. Si vas a su casa no es raro verles enganchados al teléfono durante una hora escuchando a la persona que está al otro lado. A un pastor no le llamas para empezar un proyecto, ni para filosofar sobre ideas de la vida, a un pastor le llamas cuando necesitas hablar.

Fantastico, bonito y romántico. ¿Y ahora qué? ¿Cómo encaja esto en la dirección de una organización? Realmente encaja de una forma muy sencilla. Uno de los valores más importantes que tiene una empresa son sus trabajadores. Una vez alguien conoce lo que tiene que hacer si se va tiene un coste tremendo enseñar a otro. De la misma forma si nuestros trabajadores están contentos también rendirán mucho más. ¿Quién es capaz de saber qué hacer para cuidarles? Exacto, el pastor. Si intentamos que un apóstol les cuide acabará hablándoles siempre de la estrategia y de los objetivos, porque eso es lo que más le motiva a él. Si lo intentamos con el profeta este les hablará de como somos fieles a cierta filosofía, porque es lo que le motiva a él. Si lo intentamos con el evangelista este sólo les hablará de lo maravilloso del proyecto y olvidate de ser escuchado... sólo el pastor sabe como comportarse y estar donde y cuando toca.

Añades a una persona con un perfil pastoral a tu equipo de dirección y sabes que tus empleados estarán bien cuidados. Ahorrarás en gastos de cambio de personal y estos serán más eficientes por que sentirán que la empresa les cuida.

Ya tenemos la ficha que empieza todo, la que mantiene la filosofía, la que habla del producto a los de fuera y la que cuida a los de dentro. Sin embargo aún nos falta otra ficha en nuestro equipo. Digamos que la cosa empieza a funcionar, que el mecanismo comienza a dar sus frutos. Entonces de igual forma que toda la organización está dirigida por este equipo de cuatro queremos que los diferentes departamentos y equipos dentro de estos también estén dirigidos así... ¿quién transmite la forma de funcionar? Nuestra última ficha: el maestro.

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1 comentarios:

Anónimo dijo...

emm. bookmarked thread!