Todos podemos pensar en movimientos sociales que han tenido fuerza y notoriedad. Algunos ejemplos serían el movimiento abolicionista en el siglo 18, el sistema de liberación de esclavos en EE.UU. en el siglo 19, el club de la lucha en la película con el mismo nombre, practicamente cualquier religión, Alcohólicos Anónimos...
¿Qué diferencia a un movimiento social de una organización social? En muchas ocasiones estos dos conceptos van de la mano. Normalmente un movimiento social acaba convirtiéndose en una organización social (y ahí suele comenzar su declive), y en otras ocasiones, aunque son las menos, una organización social da a luz un movimiento social.
La diferencia es que en un movimiento social la idea ES la organización.
Si quieres formar parte de una organización has de encontrar a alguien que sea parte de esta y que tenga poder para nombrarte miembro. A partir de entonces ya puedes decir que perteneces a ella.
Sin embargo, para formar parte de un movimiento social lo único que se te pide es que te adhieras a una forma de pensar. Nadie tiene que darte el visto bueno, apuntarte en una lista o darte un carnet. Las consecuencias de esto es que el movimiento puede crecer de una forma increible en poco tiempo. Todos los "miembros" del movimiento están ahí porque quieren y creen en la idea que se propone, todos hacen "marketing", "fichan a otros" y tienen la libertad de tomar iniciativas en su entorno.
¿Cómo pueden aprovechar esto las organizaciones sociales?
Para que una organización social saque partido de este fenómeno necesitan dar un paso hacía la descentralización. Alcohólicos Anónimos es un buen ejemplo de esto. A.A. es una organización pero su nivel de control es muy bajo. Para pertenecer a ella no necesitas darte de alta en ningún lugar sólo tienes que acercarte a un grupo de ellos en tu zona y para empezar tú un nuevo grupo sólo tienes que estar de acuerdo y creer en los 12 pasos que son la base de su programa de rehabilitación. La organización sólo provee con materiales a aquellos que los quieran y hace una labor de imagen pero no controla ni cuantos grupos hay, ni qué hacen exactamente, ni saben quién los lleva. No tienen el control y eso les da alas.
¿Puede una empresa aprender de esto?
Por supuesto. Es lo que se llama "crear un ecosistema de clientes". Si consigues vincular una idea a tus productos, algo que transmita el hecho de poseerlo, la empresa se convertiría en la sede central de la "organización" se ocuparía de la imagen y de ofrecer los "materiales" a quién los quiera. Si se tocan las teclas correctas se alcanza un record de ventas. Tus clientes se convirtién no sólo en compradores sino en defensores del producto, no solamente compran sino también "venden". Es algo que tú no controlas, se trata de un movimiento con vida propia.
En realidad esto no es absolutamente nada revolucionario. Las empresas lo intentan constantemente. Antes para vender un coche decías que era el más rápido, el más robusto, el más cómodo... para vender un ordenador, era el más rápido, el más ligero, el que tenía mejores prestaciones... hoy el coche es para ser libre, para ser joven, para vivir la aventura y el ordenador es para ser moderno, cool, y entender la vida de una forma diferente.
El problema es que convertir un producto en un movimiento social es algo que triunfa en pocas ocasiones y los tests para pasar son los más estrictos. Pero aún así hay compañías que lo han conseguido... ¿algún ejemplo?
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jueves, 22 de enero de 2009
El poder de vender ideas.
Publicado por
Nacho Marques
a las
08:33
Etiquetas: empresa orgánica, ideas, marketing, movimiento social, organizaciones, sociedad
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