lunes, 26 de enero de 2009

Sin el Estado nunca conseguirás nada.

En tiempos de crisis se tienen que hacer las cosas de forma diferente a cómo se venían haciendo antes, o, por lo menos, plantearse si hace falta un cambio.

Lo que antes hubiera sido una barbaridad hoy es una realidad. Si hace un par de años se te hubiera ocurrido proponer nacionalizar un banco privado te hubieran tomado por loco, y sin embargo hoy es lo que muchos gobiernos están haciendo en Europa.

El problema de esto es que la crisis también es una tapadera para hacer lo que antes no se te hubiera permitido. ¿Cuantos gobiernos aprovechan ahora para tomar medidas poco populares sabiendo que serán "comprendidos"? ¿Cuantas empresas aprovechan ahora para disminuir plantilla sabiendo que no se les puede echar nada en cara? Y ¿cuantas de estas medidas son realmente necesarias o cuantas se toman por aprovechar la situación?

Y con estas ideas en la cabeza es cuando me pregunto: ¿cuál es el papel del Estado? Debemos tener esto claro para evitar que en el torbellino de problemas nos cuelen una decisión fea disfrazada de solución a la crisis.

La labor del Estado en su forma más simplificada es ofrecer al ciudadanola igualdad ante la ley. En segundo término también es labor del Estado poner en marcha un cuerpo de seguridad que garantice la ejecución de las acciones decididas en la aplicación de la justicia y un mecanismo para que el cuidadano participe en la decisión de la confección de las leyes.

Dando un paso más allá posiblemente diríamos que la labor del Estado también sería construir carreteras, aceras, parques... y hasta aquí todo bien (aunque ya se podrían discutir algunos puntos, pero sigamos...)

Sin embargo en estos días se ve más que nunca que el estado alarga sus brazos y toma responsabilidades que cree tener. Especialmente la de la redistribución de la riqueza. Lo estamos viviendo cada día. Bajo el mismo ridículo concepto de "quitar a los ricos para dárselo a los pobres" estamos viviendo una pantomima de la puesta en acción de esa idea al "robar a los pobres para dárselo a los ricos" cuando los gobiernos están salvando el cuello a empresas que no están sabiendo adaptarse a la situación. Hoy compras un coche de marca americana y sabes que lo has pagado tú y un puñado de americanos con sus impuestos. Una vez se abre la puerta a que el Estado puede y debe tomar cartas en la economía nos topamos con que lo hace en la más extraña de las maneras.

Hace poco me decía un amigo que el gobierno debería invertir menos en grandes obras públicas y más en ayudas a los jóvenes y otros grupos de población. Aunque sea posible que las grandes obras públicas no sean la mejor opción para el dinero público lo que más me interesaba de su comentario es la idea de que es tarea del gobierno redistribuir la riqueza. Lo que mi amigo decía es: "lo que le están quitando a la gente que tiene deben darmelo a mi y no invertirlo en otras cosas". Y así es como piensan hoy en día muchos españoles.

Oir a alguien joven, con estudios superiores, preparado, con salud y con ganas de hacer cosas, decir algo así, me da la sensación de que alguien le ha lavado el cerebro y le ha hecho creer que él sólo sin el estado nunca conseguirá nada.

Que gran mentira.