Una de las tres cosas que hace un ejecutivo al minuto es intentar pillar a alguno de sus trabajadores haciendo algo bien y entonces alabarles durante un minuto. Esto tiene especial importancia con los trabajadores nuevos o aquellos que no son nuevos pero empiezan una nueva tarea.
Nada más leer sobre esta idea piensas que tiene sentido porque le da la vuelta a la tortilla y se enfoca en pillar a la gente haciendo algo bien, en vez de algo mal, lo cual crea un mejor ambiente en la oficina y potencia que la gente se atreva a dar más pasos. Esto es totalmente cierto, sin embargo cuando leo la explicación del autor me sorprende su explicación por su simpleza y como va un poco más allá en su razonamiento.
El autor hace un símil entre como se enseña a un niño pequeño a andar y como se debería actuar con una adulto que empieza a trabajar en una empresa o emprende una nueva tarea.
Cuando llega la edad a la que el pequeñajo puede y debe empezar a dar sus primeros pasos, papá y mamá quieren ayudarle. Le animamos a que se ponga de pie agarrado a los pantalones de papi, al principio no lo va a conseguir pero en cuanto ya consigue incorporar medio cuerpo le cogemos en volandas y le decimos lo orgullosos que estamos de él. Esto mola, el guisantillo está encantado con los resultados obtenidos y su recompensa. Más adelante en el proceso le iremos exigiendo más pero no dejaremos de aplaudir cada paso de mejoría que da hacia la meta. No esperamos a que el niño ande sin tambalearse para darle su primer premio, todo avance hacia la meta es festejado.
Con los adultos, sin embargo, el proceso es bien distinto. En el trabajo le decimos qué tienen que hacer y no se alaba a la persona hasta que no consigue el objetivo completo. Pero no sólo eso sino que además en el proceso nos enfocamos en aquell0 que la otra persona ha hecho mal y se lo hacemos ver. ¿Cuál es el resultado? La gente prefiere hacer lo menos posible. Y si además, como vimos ayer, los objetivos no están puestos con claridad nunca llegaremos al punto donde se nos dirá "bien hecho" y estaremos constantemente bajo una mirada atenta buscando y haciéndonos ver nuestros fallos.
En definitiva las alabanzas de un minuto están enfocadas en transmitir al empleado que va en la buena dirección, en reforzar su seguridad y en animarle a que se siga atreviendo que al final acabará saliendo.
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jueves 12 de febrero de 2009
Ejecutivo al minuto - ¿Por qué alabanzas de un minuto?
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