La última mitad del breve libro que es el "Ejecutivo al minuto", el autor la dedica a explicar por qué hace objetivos de un minuto, alabanzas de un minuto y reprimendas de un minuto.
Cuando alguien te pregunta, respecto al trabajo que tal van las cosas. ¿Qué le dices? Me ha encantado la respuesta y su análisis porque es mi caso tal cual. La respuestas más común es "no lo sé" o quizás "supongo que bien". Cuando respondemos así es porque nadie nos está dando feedback, hace tiempo que no cae ninguna bronca, así que suponemos quelo estamos haciendo bien. O desde el último toque de atención parece que no me dicen nada más, así que supongo que no lo estoy haciendo mal.
Pero esta situación es completamente inaceptable porque acabará llevando al trabajador a un estado de ansiedad derivado de no saber con certeza cuál es su papel en la organización.
Las situación más común que se vive en las empresas es no tener tus objetivos claros y el empleado hace las cosas lo mejor que puede. Cada cierto tiempo ocurre un control de calidad y te pegan un toque de atención por no estar cumpliendo con todos tus objetivos. Realmente no sabías cuales eran todos tus objetivos pero estás contento porque al menos un par si los cumplías.
El autor del libro lo compara a una partida de bolos. Lo ideal es dejarle claro al jugador que tiene que tirar todos los bolos al suelo. Le das una bola, le muestras su pista y donde están los bolos y le dejas que lo intente hasta que lo consiga. Sin embargo, según Blanchard lo más común, aunque absurdo, es que te pongan una tela delante de los bolos. De esta forma, tú sabes que tienes que tumbar unos bolos pero realmente no sabes donde están ni cuantos son. Sabes que tienes unos objetivos pero no estás seguro de cuales son.
Para darle otra vuelta de tuerca, ponen a otro trabajador al lado de tu pista que sí sabe cuantos bolos hay detrás de la tela y dónde están, sin embargo no te lo dice. Sólo te observa. Una vez has tirado hace un informe y te dice que has fallado 8 bolos. Por supuesto apenas menciona que hayas tirado dos, lo cual con la información que tenías es toda una proeza.
¿Por qué esta persona que te examina no se sienta contigo para explicarte donde están los bolos? Por la sencilla razón que el necesita que tú falles la mayoría de los bolos. Los resultado esperados de un examinador son que haya unos pocos malos, otros pocos buenos y una gran mayoría entre medias. Si mantenemos unas mismas formas de medir el rendimiento pero aclaramos a la gente que debe hacer... obtendremos mucha más gente buena de lo esperado y muchísima menos gente mala y la conclusión será que eres un examinador muy blando.
¿Están claros con tu jefe al menos los principales objetivos de tu trabajo? O si no tienes jefe ¿tienes claros los principales objetivos en los que has de enfocarte?
Sin objetivos nunca sabrás si te diriges a donde quieres. Y sin objetivos claros nunca sabrás si tu rendimiento es bueno.
Si no lo has hecho ya, tomate un rato con tu jefe, con tu equipo o contigo mismo para establecer objetivos que puedas repasar en un minuto.
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miércoles 11 de febrero de 2009
Ejecutivo al minuto - ¿Por qué objetivos de un minuto?
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