Hemos hablado un poco de la gran importancia que tiene saber comunicar lo qué hacemos, a qué nos dedicamos. A veces incluso hemos podido intentar transmitir qué hacemos pero no hemos llegado a donde queríamos y quizás hayamos empeorado la situación.
En pocas ocasiones improvisar una explicación de lo que hace tu empresa, tu equipo de trabajo o lo que haces tu mismo es algo que dé buenos resultados. Si realmente queremos transmitir el mensaje debemos pararnos y pensar qué queremos decir.
PASO 1. Averigua el punto de partida.
Es muy importante que sepas cual es el punto de partida de tu interlocutor. Imagina que eres chef de un asador argentino, no podrías explicar igual lo que haces a un amante de la carne que a un vegetariano. Tienes que saber que punto de partida es el de tu interlocutor. Obviamente esto ya nos obliga a preparar mensajes diferentes según con quién hablemos. En realidad la gran mayoría de gente podría agruparse en dos o tres grupos así que no es tanta la variedad pero, desde luego, si sabes que vas a encontrarte con alguien a quien quieres explicar lo que haces, deberás prepararlo con antelación. Sin embargo bien es cierto que según vayamos haciendo esto con diferentes personas llegará un momento cuando con soltura podremos adaptarnos a diferentes situaciones. En este punto debemos responder a la pregunta ¿qué piensan de nosotros?
PASO 2. ¿A dónde les queremos llevar?
¿Queremos que entiendan con detalle que hago cada día? ¿Queremos que entiendan cual es la idea a largo plazo? ¿Me vale con que se queden tranquilos al ver que no estoy metido en nada raro? ¿A dónde queremos llevar a nuestro interlocutor? Una vez decidido esto ya podemos empezar a trabajar.
PASO 3. Conectando los puntos.
Se trata de conectar el punto de partida con el punto a donde les queremos llevar. Lo más común sería que nuestra intención fuera que nuestro interlocutor entendiese a qué nos dedicamos. En ese caso los pasos que nos llevarán del punto de partida al punto deseado serán aclarar nuestra identidad, nuestra tarea y nuestra conexión con el interlocutor.
Para definir nuestra identidad utilizamos las respuestas a las preguntas: ¿Quienes somos? ¿Bajo que marca se nos conoce? ¿En que sector entramos? Debemos responder a estas preguntas de forma que alguien que no conozca nuestro entorno lo pueda entender. Nos debemos olvidar del "lingo" de nuestro sector y hablar lo más "normalmente" posible.
Una vez aclarada nuestra identidad debemos aclarar nuestra tarea. ¿Qué hacemos? Al responder a esta pregunta debes buscar los puntos en común con la persona que nos escucha. Si eres un chef de un asador argentino y estás hablando con un vegetariano no te deberías enfocar en "el placer de comer carne" sino en lo importante que es la comida creativa que tu ofreces a tus clientes. Ambas opciones son ciertas pero una conecta con tu amigo vegetariano y la otra no.
Debemos transmitir que satisfacemos una necesidad existente y lo ideal es que nuestro amigo se identifique con esa necesidad.
Después de aclarar nuestra identidad y nuestra tarea en el mundo :-P pasamos a explicar cómo encaja nuestro interlocutor en nuestro universo. En ocasiones habrás hecho esta explicación porque vas a hacerle una propuesta a alguien. En otros casos simplemente para satisfacer la curiosidad de quién nos pregunta pero en cualquier caso para acabar de ubicar a la persona debemos hacerle ver que él y gente como él tienen un hueco en nuestro mundo. Así que nuestro amigo el chef de las reses no debería dudar en invitar a su amigo el vegetariano a probar las verduritas a la brasa que es capaz de hacer. Si, por el contrario, estamos haciendo una propuesta de algún tipo a alguien debemos asegurarnos de que somos igual de claros al hacer la propuesta que como lo hemos sido al explicar quienes somos.
Y todo esto debería ser dicho en tres frases, de forma que pudiera explicarse en un ascensor si no te conceden más tiempo que ese. La idea es que la exposición esté lo suficientemente pensada para que al hacerla a nuestro interlocutor se le vayan disipando una a una todas las dudas que tenía sobre nosotros sin necesidad de preguntar nada. El éxito lo obtenemos cuando al acabar y preguntarle si tiene alguna pregunta nos dice que no, que todo le ha quedado muy claro. En pocos segundos habrás dado respuesta a preguntas que preguntadas te habrían llevado 10 minutos responderlas y te habrían robado el tiempo necesario para otras cosas que tengas que transmitir.
Si, yo fuera a hablar con un empresario, de una generación que no conoce internet para perdirle patrocinio para el blog, me presentaría más o menos así:
Me llamo Nacho, escribo en una página web llamada Blogoscopio Sociático sobre temas como economía y gestión en la empresa. El objetivo de mi web es ayudar a las personas a que puedan ser más eficientes en su trabajo y en su vida a través de aplicar los principios sobre los que escribo. De esta forma gente en la misma posición qué usted puede acceder de forma gratuita a mi web y aprender principios que de otra forma obtendría en libros o en cursos que cuestan dinero. Ahora mismo estoy buscando establecer lazos con empresas interesadas en conocer más sobre este sector y he venido a explicarle como veo que encajo yo en lo que usted hace.
No se utilizan palabras como blog, blogger u otras que puedan hacer al interlocutor caerse de la silla. Tampoco le lanzo la propuesta en el primer párrafo de la presentación, la intención es ubicarle para empezar a hablar de como poder aliarnos y disminuir al mínimo el tiempo de preguntas y respuestas sobre quién soy y a qué me dedico.
¿Cómo te presentarías?
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jueves 19 de febrero de 2009
Presentándonos
Publicado por
Nacho Marques
a las
17:37
Etiquetas: emprendores, empresa, entrevista de trabajo, gestion, ideas, relaciones
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