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miércoles 25 de junio de 2008

Echar a volar

Bob Cummings y Dee Hock fueron los encargados de poner en marcha el programa de tarjetas de crédito del National Bank of Commerce, llamado en su momento BankAmericard y que más adelante se convertiría en la archiconocida Visa.

El presidente del banco les pidió a los dos que pusieran en marcha el programa de tarjetas de crédito en 90 días. Al principio Bob y Dee, que no se conocían, no estaban contentos ni con el proyecto ni con su compañero.

Fueron 90 días complicados, llenos de problemas pero entre los dos consiguieron tenerlo todo a punto para la fecha prevista. Fue una aventura como cualquier puesta a punto de un proyecto.

Bob había trabajado durante años en el banco, Dee era un becario recien llegado. Cuando cumplieron su objetivo Dee pensaba que le volverían a reubicar en el banco como habían estado haciendo con él desde que llegó y veía a Bob en ese puesto durante muchos más años o quizás todo el resto de su carrera.

Ron McDonald, el vicepresidente a cargo de personal llamó a Dee para hablar sobre su siguiente puesto. Resultó que este le explicó a Dee que le habían ofrecido a Bob un nuevo puesto dentro del banco que a Bob le apetecía mucho pero que sólo se lo podrían dar si él aceptaba hacerse con el puesto que Bob dejaba, responsable del departamento de tarjetas de crédito del banco.

La relación entre Dee y Bob era, ahora, de aprecio mutuo, habian acabado entendiéndose y habían formado un estupendo equipo trabajando juntos. Ahora se le proponía a Dee aceptar su puesto y si no lo hacía Bob saldría perjudicado ya que no podrían darle el puesto que él deseaba. Esto sumado a que el nuevo sueldo mejoraría notablemente la mala situación económica de Dee y su familia no le dejó otra opción: por su amigo y por su familia, no era lo que más le apetecía pero aceptó.

Bob se lo agradeció una y otra vez. Estaba feliz con su nuevo puesto.

Sólo quince años después, en la fiesta de jubilación de Bob supo Dee la verdad. Bob había ido a la oficina de Ron para decirle: "Ron, sácame de este puesto. Dee lo necesita y se lo merece. Yo sólo estorbo."

Bob disfrutó arrancando el proyecto con Dee. Le hubiera encantado seguir ahí pero se daba cuenta de que las habilidades de otro encajaban mejor y supo hacerse a un lado.

A ese becario que no encajaba en ningún sistema típico le tocaba echar a volar.

Relacionados:
- La concepción de Visa.
- El nacimiento del padre de Visa.

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jueves 12 de junio de 2008

El nacimiento del padre de Visa

Dee Hock, fundó Visa y la capitaneó durante casi 20 años. Dee proviene de un entorno rural, se crió en una pequeña casa donde apenas cabían sus tres hermanos y sus padres. Siempre tuvo que trabajar para ayudar en casa, pero le encantaba leer. Conoció a su mujer en 5º de primaria y desde entonces han estado juntos. Llegó a la universidad por pura casualidad pero nunca encajó en ninguna institución, ni en el colegio, ni en la iglesia, ni en la universidad. Cuando llegó su ceremonia de graduación y estaban allí toda su familia y su novia... no salió a recoger el diploma, estaba con los amigos... así nació una persona que nunca ha podido encajar con las instituciones.

A partir de la graduación y la boda comenzó un cambio de un trabajo a otro que parecía nunca fuera a cesar. Comenzó trabajando en una oficina local en su pueblo dedicada a la concesión de créditos, al poco tiempo el encargado abandonó el trabajo y se quedó él al cargo, sin experiencia y demasiado jóven (22 años). Decidieron tirar el manual de la empresa y empezar a funcionar basándose en el sentido común, tenían libertad total, nadie daba un duro por aquella oficina, sin embargo en dos años triplicaron los beneficios y la empresa madre había pasado de no acordarse de ellos a tenerles en gran consideración y con esa consideración llegó también el primer cambio para Dee. Si las cosas habían ido tan bien trabajando a su manera, ¡cuanto podrían mejorar los resultados si Dee y sus compañeros siguiesen el manual de la empresa! - comenzaron las presiones para amoldar a la joven plantilla a su forma de trabajar y Dee decidió buscar suerte en otro lugar.

Sin embargo la historia no haría más que repetirse, Dee trabajaba bien, obtenía buenos resultados pero siempre llegaba el punto en el que le pedían que se amoldase a la institución y ahí pinchaba y tenía que dejarlo. Así vivió durante 16 años, de trabajo en trabajo.

En 1965 Dee decidió dejar de luchar. No conseguía subir la escalera del éxito en el entorno empresarial, simplemente no encajaba. Tenía tres hijos y una cara hipoteca, Ferol, su mujer, estaba a punto de acabar la carrera que había empezado cuatro años antes al darse cuenta de que con la inestabilidad de su marido la familia no saldría adelante, así que Dee decidió jubilarse en el trabajo, iba a buscar un trabajo sencillo, en el sector bancario que él conocía bien, haría su tarea, no se metería en problemas y daría lo suficiente para que no se quisieran deshacer de él. Se acabó el soñar.

Su primera victima sería el Seattle National Bank, pero lo que encontró allí pudo con él. Entrevistas seguidas de tests, seguidas de entrevistas, seguidas de tests, de mesa en mesa, de despacho en despacho en un tremendo edificio que todo lo que mostraba era el poder que deseaban tener pero puertas para dentro lo más común era encontrarte con gente engreída que creían ser algo por tener un gran despacho y que no dudaban en criticarte a la empresa para la que trabajaban si les pinchaban un poco. Demasiao pal body

Su segunda experiencia fue completamente diferente. Se dirigió al National Bank of Commerce, donde confiaba encontrar un trabajo para jubilarse y lo que encontró fue algo completamente diferente. Le citaron en la cuarta planta de un modesto edificio, se trataba de un espacio abierto, con muchas ventanas y de una de las mesas se levantó Ron McDonald, el vice-presidente de personal -¿que hacía trabajando en una simple mesa, en vez de tener un tremendo despacho?. Pasaron a una sala donde pronto acabaron hablando sobre mucho más que bancos y economía. No fue una entrevista, fue una conversación interesante. Al acabar, Ron le preguntó a Dee si tendría tiempo para conocer al presidente del banco. Ron pensaba que a ambos les gustaría conocerse. Dee fue acompañado a otra de las mesas donde trabajaba Maxwell Carlson, el presidente del banco -¿dónde estaba el gran despacho presidencial?- la siguiente hora fue otro rato de una conversación interesante.

Por primera vez en su vida laboral, Dee había encontrado una forma de funcionar que no estaba basado en papeles y burocracia interminable, había algo diferente.

A los pocos días Ron le llamó de vuelta y le dijo que no había ningún puesto para lo que él sabía hacer y que no sabría cuando lo habría pero que habían pensado que los demás empleados disfrutarían trabajando con él, así que le ofrecían un trabajo de becario con el que iría de departamento en departamento hasta que encajase en alguna tarea.

Dee se encontraba en una díficil situación económica y su objetivo era encontrar un trabajo estable con el que mantener a su familia y que no le diera muchos quebraderos de cabeza... lo que le ofrecían era poco más de la mitad del sueldo que él solía tener y ninguna posición definida, pero le gustaba la gente y su forma de funcionar.

Después de hablarlo con su media naranja, decidieron apostar por las relaciones personales y para Dee comenzó una nueva etapa en su vida laboral.

Continuará.

Basado en "One from many. Visa and the rise of the chaordic organization"

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jueves 5 de junio de 2008

Comunidad

¿Qué es una comunidad?

Se trata de un grupo de personas que comparten cierto objetivo en común, donde se comparten ideas y se respetan aquellas que no se comparten. Se trata de un grupo de personas que están próximas entre ellas.

Nuestro grupo de amigos es una comunidad. No estamos de acuerdo en todo, pero respetamos las ideas que no tenemos en común. Con los amigos te ves regularmente, hay roce, hay proximidad, aprendes a entenderles a fuerza de verles. Se tiene un objetivo en común: al menos disfrutar juntos.

Una familia es una comunidad. Nos respetamos unos a otros, nos queremos, nos vemos regularmente y se tiene un objetivo en común: crecer sanos y aprender a vivir la vida.

Cualquier grupo humano es una comunidad: un club deportivo, una iglesia, una ONG, una asociación universitaria... las características de la comunidad se dan en todas nuestras relaciones. Pero ¿y en la empresa? Amigo mio, la organización más común, y por lo tanto la más imporante ¿funciona como una comunidad? Mucho me temo que en la mayoría de casos no es así.

Se tiene un objetivo en común. ¿O quizás se crean pequeños objetivos diferentes para cada persona? Hay roce, nos vemos todos los días, pero ¿hemos aprendido a entendernos? No todos pensamos igual pero nos respetamos ¿o quizás las diferencias sean una razón para crear diferentes bandos?

¿Por qué si las empresas tienen las características de una comunidad no suelen comportarse como si fueran una?

En una comunidad se tiene un objetivo en común y se sabe que vale la pena trabajar en conseguirlo. En una comunidad las diferencias se respetan y aquello que se tiene en común se potencia. En una comunidad se conocen entre ellos y se aprende a entenderse y pasar por alto aquello que otros no tolerarían.

Y sin embargo esto no ocurre en una empresa, ni en ninguna institución en general.

¿Por qué crees que esto es así? ¿Cuál es tu experiencia?

viernes 23 de mayo de 2008

El fin de las ciudades ¿o no?

La mayoría de nosotros sabemos lo que es internet. Si no es así, probablemente estarás muy sorprendido de estar leyendo esto en cualquier lugar del mundo a través de una pantalla de ordenador, en ese caso es el momento para que te sientes a tomar un cafe con la persona que te ha llevado hasta ese aparato llamado ordenador y te explique cómo han cambiado las cosas en los últimos años. :-P

Los que sí conocemos internet normalmente vemos el avance tecnológico como algo que nos ayuda a comunicarnos con los demás sin necesidad de estar presentes físicamente. A través de facebook sabemos que es de la vida de otra gente, usando twitter sabemos cuando tosen nuestros amigos, con el correo electrónico podemos intercambiar buenas ideas...

¿Qué pasa con las ciudades? Lo lógico es pensar que la gente tenderá poco a poco a dejar de usarlas ya que cada vez podemos hacer más cosas a través de internet. Un análisis muy bueno sobre la globalización la ha hecho Gpunto en sus artículos titulados Superglobalización. En estos artículos el autor entra en las consecuencias del teletrabajo en áreas como el mercado inmobiliario, las relaciones en casa y el mercado financiero entre otras.

En la misma línea tocaba Enrique Dans el aspecto de que los viajes en avión acabarán muriendo debido a otras formas de vernos sin necesidad de viajar.

Hasta aquí todo correcto. Hasta que me cruzo en el libro de Tim Harford, La lógica oculta de la vida, un razonamiento que apoya todo lo contrario. 8-o

Según el autor en EE.UU. los viajes en avión han crecido un 50% más que el conjunto de la economía en ese país. Obviamente habría que estudiar esto con más detalle para sacar conclusiones, pero por lo menos sabemos que la cosa no va mal. En cuanto al crecimiento de las ciudades, podemos observar que su crecimiento no está decayendo aunque aún es pronto para ver los efectos del teletrabajo.

¿Tiene esto sentido? Yo pensaba que no, pero la verdad es que sí. Según Tim Harford, las redes sociales, los móviles, el correo electrónico y demás tecnología nos ayudan a hacer de las ciudades un lugar mucho más manejable. Antes podías estar en una misma ciudad que cuatro amigos tuyos o gente con la que querías verte pero conseguir una cita era complicado, ahora es fácil acceder a las demás personas y por lo tanto mucho más sencillo verse. De hecho, los servicios de citas por internet cobran mucho más sentido si vives en una gran ciudad ya que entonces te es fácil quedar con la otra persona, si vives en mitad del campo quizás no valga la pena ni intentarlo, ya que lo más probable es que tu media naranja virtual se encuentre a una distancia demasiado grande para recorrer por una cita. Usar twitter es mucho más útil si tienes la posibilidad de cruzarte con tu amigo, en ese caso te interesa saber qué hace o donde está, si vive en otro país, saber que está en el gimnasio o en su casa no es tan relevante.

De la misma manera el autor dice que los vuelos que más han aumentado son aquellos entre ciudades cercanas. Esto sigue la misma lógica que hemos aplicado para las ciudades. Ahora podemos mantener contacto con gente con quien antes lo perdíamos. Si a través de facebook mantengo contacto con un amigo de Filipinas es poco probable que vaya a verlo (aunque me encantaría) y me contentaré con hablar con él por skype, pero, sin embargo, si mantengo contacto con alguien de una ciudad que se encuentra a uno 1000-2000 kilometros lo cual es un vuelo barato y rápido en avión es muy probable que acabe visitándolo.

En definitiva, quizás la tecnología en vez de convertirse en algo que sustituye el contacto presencial sea algo que lo motiva, ya que lo hace mucho más posible. De la misma forma que Google organiza la información en la red haciendo más fácil el acceso a esta información, quizás las redes sociales organizen a las personas en las ciudades haciendo más sencillo el acceso a nuestros amigos o conocidos.

Foto | manisi

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viernes 25 de abril de 2008

La confianza, un bien.

En el post del dilema hablamos sobre un análisis de las relaciones comerciales desde el punto de vista de Neumann y de Hofstadter, dos matemáticos. La conclusión a la que llegan es hilarante: engañar es más beneficioso que ser honrado. ¿Cómo pueden decir esto y quedarse tan panchos?

Su razonamiento es impecable y hace ver que la opción lógica es elegir engañar y de esta forma minimizas el efecto si el otro te engaña a ti y maximizas tus beneficios si el otro es honrado.

Pero como bien ha comentado Gorki en su comentario en el post Dilema una transacción se situa en una historia de relaciones y no se da de forma aislada, por lo tanto hay un tercer efecto: la construcción de confianza mutua.

Es cierto que si engañas tu sales ganando pero será la última vez que harás negocios con esa persona y con su entorno ("si me engañas una vez es culpa tuya pero si me engañas dos es mi culpa" dice un proverbio), sin embargo si la persona ve que tu eres alguien en quien puede tener confianza se abren tremendas posibilidades de cooperación en un futuro.

En una línea muy parecida hablan sobre esto en Economias donde se centran en las relaciones entre jefes y empleados pero se puede aplicar el mismo principio: si generas confianza un equipo puede llegar muy lejos, si no es así, el equipo puede hundirse porque los empleados no quieren "hacer negocios" con su jefe.

La confianza es un bien que debe entrar dentro de nuestros más frios cálculos a la hora de negociar, si podemos desarrollar relaciones ganar-ganar obtendremos muchos más beneficios económicos que engañando a tutiplen.

jueves 24 de abril de 2008

Primer mes

Ya ha pasado un mes desde que María se puso con contracciones un sábado por la noche. Esa noche dormimos mal y a la siguiente no llegamos a apoyar las cabezas en la almohada ya que volábamos al hospital, desde entonces no he dormido una noche sin despertarme y María aún menos.

Es un trabajal de campeonato, pero no lo cambio.

En la blogosfera también se han acordado de mi y de él. Muy especial, gracias Mois.

miércoles 23 de abril de 2008

Dilema

Imagina la siguiente situación:

Tú estás vendiendo un producto y otro te lo quiere comprar, el precio está acordado y los dos estáis de acuerdo, sin embargo el intercambio se va a hacer en bolsas cerradas de forma que no puedes ver su contenido ni tampoco intuirlo, con lo cual podría darse el caso que la otra persona te engañase y en la bolsa que te entrega no estuviera el dinero. De la misma forma también tienes tú la posibilidad de entregarle a el una bolsa vacia.

¿Qué haces?

Se trata de una variante del dilema del prisionero propuesta por Douglas Hofstadter que a su vez es un ejemplo de la teoría de juegos creada por John von Neumann hacia mediados del siglo veinte.

Tú tienes dos opciones: Engañar o no engañar. Lo curioso de este tipo de situaciones es que las consecuencias de tus acciones están ligadas a la acción del otro.

Si tu engañas y el otro engaña, ninguno de los dos obtiene ni pierde nada, sin embargo si tu engañas y el otro no engaña tú has obtenido el máximo beneficio, ya que has entregado una bolsa vacia y a cambio te has quedado con el dinero del otro.

Por el contrario si decides no engañar (lo llamaremos cooperar) y el otro tampoco engaña entonces los dos obtenéis el valor correspondiente por lo que entregáis. Sin embargo si tu decides cooperar pero el otro decide engañar tú te quedas con la pérdida mayor.

Si nos centramos en la búsqueda del bien común lo mejor que puede ocurrir es que los dos cooperen pues consiguen llevar a cabo la transacción que ellos desean y además construyen confianza para el futuro.

Si nos centramos en la ambición personal, incluso a costa de los demás, lo mejor que puede ocurrir es que tú te quedes con todo y el otro sin nada, esto es que tu engañes y el otro coopere.

El problema radica en que aunque tu busques el bien común nunca podrás estar seguro de que el otro también lo vaya a hacer y quizás tú lo pierdas todo. Como he dicho antes el resultado de tus acciones depende de lo que haga el otro.

El resumen es el siguiente:

Cooperar-cooperar: Se alcanza la mayor ganancia para el conjunto.
Cooperar-engañar: El que engaña sale ganando, se pierde confianza para el futuro.
Engañar-engañar: Los dos pierden pero NO TANTO como si uno coopera y el otro engaña.

Esta es la situación que se da en muchas ocasiones en todo tipo de relaciones, ya sean empresariales, en amistad, en la familia, en una ONG, en el trabajo, en la política...

¿Qué hacer? Si tu pones de tu parte puedes ganar lo acordado o perder mucho. Si decides engañar puedes ganar mucho o no perder nada.

O al menos eso dice la lógica.

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viernes 11 de abril de 2008

¿Cómo sabes que tu mujer no te la está pegando?

Me llama un empresario y me dice que necesita a un director de fábrica, me llama un amigo y me dice que quiere buscar trabajo como directivo. El tema venía bordado.

Conocía de sobra este chico y sé que está más que preparado para abordar responsabilidades de dirección así que cojo el teléfono y llamo al empresario. Le digo que tengo alguien que posiblemente le interese mucho. Total que se han juntado hoy.

Ha sido un amor a primera vista. Los dos están muy contentos y creo que si no fuera por ciertos detalles la cosa fructificaría. Veremos.

El caso es que durante la entrevista el empresario le ha preguntado a mi amigo: "¿dónde está tu mujer?" a lo que mi amigo ha contestado: "en casa con mis suegros". "¿Cómo sabes que no te la está pegando?"- replica el empresario. La cosa, efectivamente, se puso tensa.

Se trata de un matrimonio joven, con dos crios, uno de ellos recien nacido y se llevan muy bien entre ellos. Y ahora resulta que un desconocido le pregunta cómo puede saber con certeza que su mujer no se la está pegando. Mi amigo no se lo puede creer, claro, le entran ganas de partirle la cara al hombre sólo por proponer la idea, sin embargo se controla y responde: "porque confio en ella plenamente".

El empresario responde: "Eso es lo que yo busco en un directivo, poder confiar en él plenamente".

El mundo empresarial no tiene las cosas fáciles. Podríamos decir lo mismo de otro tipo de organizaciones humanas, sin embargo en el empresarial es peor pues la gente, en general, sólo ve el beneficio económico. Hay una gran necesidad de gente fiel, gente que le dé un mensaje a su empresa de que están ahí para quedarse y de que quieren involucrarse en los proyectos de la empresa con todas sus fuerzas.

Si ya sé lo que estáis pensando, que si las empresas esto que si las empresas lo otro... y es cierto, pero en este post estamos tratando la otra cara de la moneda: que si los empleados esto que si los empleados lo otro... No podemos andar exigiendo a la empresa que nos pague mejor, que nos dé mayor responsabilidad, que nos reconozca nuestros méritos si nosotros no somos trabajadores fieles.

Un ejemplo más de como en una empresa, como en cualquier otra organización humana los valores son algo que es totalmente necesario y no se puede comprar con dinero.

¿Cómo sabes que no te la están pegando?

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sábado 29 de marzo de 2008

Nuestro legado

¿Qué se va a recordar de nosotros? ¿Que pondrán en nuestra lápida? Quizás digan "al mejor amigo", o "al mejor padre", o "al tio más cachondo", o "al que nunca perdió su paciencia" o podría ser que simplemente escriban un sobrio "descanse en paz"... quizás apenas nadie venga nuestro funeral, o a lo mejor estará a reventar...

¿Qué dejaremos en este mundo cuando nosotros ya no estemos? Esta es una pregunta que todo ser humano se hace. Creas o no en una vida eterna, todos ansíamos dejar una huella en esta vida terrenal. Aquellos que cometen grandes errores ya han perdido la esperanza de poder dejar un buen recuerdo de ellos mismos y por lo tanto piensan que sus actos carecen de cualquier importancia.

En su libro el 8º hábito, Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, afirma que para vivir una vida en plenitud hay cuatro pilares básicos: vivir, amar, aprender y dejar un legado.

En el corazón de cada persona hay un deseo de eternidad. Eso se traduce de diferentes formas, pero, desde luego, una de ellas es el dejar un legado que vaya más allá de tu paso por esta vida. ¿Qué voy a dejar? Es la pregunta que queremos responder.

Una de las mayores satisfacciones de un emprendedor es ver que su empresa se ha estabilizado y que ha pasado a ser llevada por otra persona cuando él mismo ya no podía mantener esa responsabilidad. Ese día te das cuenta de que has dejado algo que va a ir más allá que tú. Ese es tu legado.

Este concepto es aplicable a todas las personas dentro de cada organización humana. Y la familia está incluida. Yo no sabía cual sería mi legado o si lo habría o no. Eso cambió el lunes pasado. Ahora ya sí que voy a dejar un legado que va a ir más allá de lo que va a ser mi vida aquí. Se llama Caleb y por ahora sólo mama, llora y duerme. En ese orden.

Muchas veces me pregunto porque la gente queremos tener hijos: duermes menos, tienes menos libertad, tienes menos dinero para ti mismo, tu relación con los demás sufre pues estás más cansado, te da disgustos, miedos, preocupaciones... y sin embargo mucha gente ni nos lo pensamos dos veces ¿por qué? Porque es tu legado. Vas a invertir en esa personita/s tu forma de ser, tu forma de pensar, tu forma de ver la vida, tu forma de actuar... y cuando tu ya no estés tu legado seguirá vivo.

¿Crees que es cierto que dejar un legado es algo muy importante para una persona?

Foto| katie816

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jueves 27 de marzo de 2008

Me han hecho padre


Domingo 23, 1:42 am. Comienzan las contracciones. Son claramente contracciones y se repiten, aproximadamente, entre cada 6 o 30 minutos. Esa noche, Maria apenas durmió. Las contracciones eran suficientemente dolorosas como para no dejarle conciliar el sueño.

Domingo 23, 9:00 am. Hora de levantarse, yo sí que he dormido. No se puede decir lo mismo de María, ella tiene en un folio apuntadas todas las contracciones de la noche. Apenas pudo dormir. Estamos convencidos de que nuestro hijo esta a punto de nacer, pero no hay prisa, porque las contracciones no son muy fuertes aún e incluso a veces paran durante una hora.

Domingo 23, por la mañana. Después de una semana de Fallas la casa da un poco de miedo, nos dedicamos a limpiarla y a arreglarla para que nuestro hijo vea lo limpitos que somos.

Domingo 23, 12 pm. Las contracciones son ya fuertecitas y cada 10 minutos como mucho, así que decidimos llamar al hospital y decirles que tenemos la seria sospecha de estar de parto. Nuestra matrona no está, se pone al teléfono su suplente, nos pregunta cuanto dura cada contracción y la frecuencia, al responderle nos dice practicamente que somos unos mariquillas y que nos esperemos a tener contracciones cañeras y duraderas antes de volver a llamarla. Nos dice que probablemente son dolores de encajamiento y no de parto. Bajón tremendo, ¡¡y nosotros que pensábamos que ya íbamos a ser padres!!

Domingo 23, por la tarde. Las contracciones siguen, a María le ha salido la ingeniera que lleva dentro y sigue apuntando cuando ocurre cada contracción, cuanto dura y el tiempo entre ellas. Le falta coger el Matlab y ponerse a hacer gráficas con los datos y hallar la función.

Domingo 23, por la noche. Aquí todo sigue en marcha, cada vez estamos más convencidos que la mujer del teléfono no era una matrona sino la prima de la matrona que le cubría las espaldas lo mejor que podía pero que no tiene ni idea de partos. Ni a mi ni a María nos cabe la mejor duda de que esto es un parto, somos ingenieros, sabemos que contracción+frecuencia alta+dolores crecientes+fecha de parto cumplida+ganas de parir que te mueres=parto aquí y ahora. Aún así, decidimos que tenemos que airearnos, así que me llevo a la pibita a cenar tapitas. Nos concedemos unas bravas, esgarraet y pescaditos. Le cuento al camarero que estamos de parto, pero se lo explico mal y como a mi mujer no se le notaba la barriga se piensa que estoy allí con una amiga mientras mi mujer está con contracciones. En la segunda tanda de tapas deshago el entuerto y le aclaro que mi mujer es la chavala que está conmigo. Ahora ya no piensa que soy un cerdo, sino que somos un poco raritos. Bien, la verdad es que lo prefiero.

Lunes 24, 12 y pico am. Ya ha pasado la medianoche, ahora pican mogollón las contracciones. A María el tema ya no le hace ni pizca de gracia. Seguimos aguantando, midiendo todos los tiempos. Busco un cronómetro en internet y me pongo en la cama al lado de María para ayudarle a contar los tiempos. Ya son cada 5 minutos y la chati está viendo las estrellas en cada contracción. Sí dura así una hora o dos, no hay duda de que estamos de parto y confiamos que la prima de la matrona nos deje ir a ingresar.

Lunes 24, 2:30 am. Vale ya está. Le hemos dado una oportunidad a la matrona, no la queríamos llamar a estas horas, tuvo su oportunidad de tenernos en el hospital durante el día, pero su prima la desaprovechó… eso pasa por dejarte el móvil por ahí… ring ring. ¡Estamos de parto!

Lunes 24, 3:00 am. Recogiendo, mientras la pobre María sopla y sopla con la esperanza de que los ejercicios de la clase preparto sirvan para algo… y no, no sirven para nada más que para tenerte entretenida. Hago unos sándwiches, cojo longaniza de pascua y torta de pasas y nueces… hambre no pasaremos… y por supuesto, cojo el ordenador y mando emails a todo quisqui “nos vamos para el hospital!!!” les pongo. Si, hubiera habido wifi en el hospital lo hubiera retransmitido por twitter. Otra vez será.

Lunes 24, 3:30 am. Llegamos al hospital. Hemos cruzado Valencia en cuatro contracciones, soy un fitipaldi. Se nota que a las tres de la mañana el tráfico está fluido. Tampoco hay problemas para aparcar. Nos dan una habitación y nos indican que dejemos allí los trastos, se llevan a María en camilla y a mi me dicen que acompañe empujando una cuna. Me sentía un poco raro (vale, muy raro) llevando una cuna en la que sabía que iban a poner lo que iba dentro de María. Que cosas.

Lunes 24, 4:00 am. “¿Quieres que te pongan epidural?” – le pregunta la matrona. Mi mujer, elegante como siempre, responde - “Creo que sí” – entre retorcimientos de dolor. Menuda campeona, yo con esos dolores hubiera cogido la jeringa de la epidural y sin preguntar me la habría clavado yo mismo en el pecho al más puro estilo “Pulp Fiction” con la esperanza de pasar cuanto antes ese mal trago.

Lunes 24, 4:30 am. Ya estamos en rumbo. Epidural puesta, bolsa de aguas rota por la bruta de la matrona. María había dilatado poquito, unos dos centímetros, aún así no le ponen oxitocina (sustancia que libera el cuerpo de la mujer para parir, si se aplica artificialmente acelera el parto). María por fin puede tranquilizarse e incluso adormecerse. Yo me alegro por ella.

Lunes 24, 4:45 am. La epidural no sólo se ha llevado el dolor, ¡sino también las contracciones! Vuelve la matrona, le empieza a dar oxitocina… agüita!! Vuelven las contracciones pero es me María las nota todas de nuevo… pero ¿de dónde han sacado esa epidural? ¿de un chino?

Lunes 24, 5:00 am. Vuelve el anestesista, no se cree que María sienta las contracciones, pero al ver que a María esta a punto de girársele la cabeza al más puro estilo niña del exorcista se convence y le pone más. La matrona, se tranquiiza y le quita la oxitocina y todo vuelve a la normalidad, las contracciones también se van bastante pero ahora deciden no tocar nada. Exploran a María y ya está de 5 cm!!! La matrona se pone un poco nerviosa y decide llamar al médico para que llegue pronto ya que mi mujer va a toda pastilla.

Lunes 24, 6:00 am. Ya está aquí el médico. Tiene buena cara, no parece haberle importado mucho levantarse a las 5 de la mañana. Nos saludamos y le pregunta a María qué tal. María le contesta que ha estado mejor.

Lunes 24, 6:20 am. ¡Al paritorio! El médico dice que esto está hecho así, que ¡vamos allá!

Lunes 24, 6:25 am. Ya estamos aquí, como María es pequeñita no le llegan con facilidad las piernas al potro ese de tortura. No les importa un pepino, la estiran de una pierna y ya entra. A María le importa un comino también, lleva tres dosis más de lo normal de epidural, así que ahora en realidad piensa que está cabalgando un elefante rosa gigante.

Lunes 24, 6:30 am. María empieza a empujar. El médico me dice que me asome y a través del agujero de la vagina de María ¡veo la calva del chaval! “¡Es calvo!” – le digo a María. “No es calvo, es rubio” – me corrige el médico. “Vaya, otro que me toma por tonto” – pienso yo y vuelvo a mi sitio junto a la cabecera de la cama.

Lunes 24, 6:35 am. El niño no quiere salir. La mamá empuja pero el niño se resiste. El médico utiliza una ventosa pero esta no se coge con fuerza a la cabez del bebé y se suela varias veces. El médico pregunta si la ventosa es de pago o del top manta. A mi no me hace tanta gracia como a los demás, vaya.

Lunes 24, 6:40 am. El médico me vuelve a invitar a ver la acción y esta vez ¡¡está la cabeza fuera!! Aunque el cuerpecillo sigue dentro de la mamá. ¡Impresionante! Lo que no me acaba de cuadrar es que el médico está cogiendo al niño por el cuello y tirando de él hacía fuera. ¡Que animal!

Lunes 24, 6:45 am. Ha nacido Caleb Marqués Juan. Y yo sólo puedo que poner cara de tonto.

Ha sido la experiencia más gore de mi vida. Y también la más bonita. Después de ver por lo que ha pasado mi mujer miro con otros ojos a todas las mamás del mundo. Este post va dedicado a todas esas mamás y mujeres que desean serlo, si no fuera por ellas ninguno de nosotros estaría aquí. ¡Gracias! Sois héroes.

El artículo se titula “Me han hecho padre” porque creo que es mucho más acertado que decir que "soy padre". Mi mujer ha pasado nueves meses de cambios y retos en su cuerpo con consecuencias en su día a día, yo todo lo que he tenido que hacer ha sido echarle una mano cuando hacía falta. Al final ella ha pasado por un amargo proceso de alumbramiento que ha durado más de 24 horas en total, todo lo que yo hacía era darle ánimos… a mi me han hecho padre. Yo no tengo ningún mérito (bueno, sí, ¡pero eso era la parte divertida!), ahora es cuando me toca a mi también. Veremos si me gano el título de padre.

Nueva etapa. ¿Estaré a la altura?

Nota: Algunos quizás penséis que me he dejado llevar por la alegria de la paternidad y que este tema no está relacionado con el tema del blog. Aunque mi blog tratase sobre la cria del chimpancé hablaría sobre mi hijo, pero realmente sí está relacionado. Si esta noche duermo medianamente bien, mañana ahondaremos en el tema.

viernes 21 de marzo de 2008

Relaciones, la clave.

¿Que quiere decir que una empresa funcione de forma orgánica? Quiere decir que su estructura se adapta, cambia, crece, aprende y todo esto no desde un super jefe ubicado en lo alto de una super-estructura sino que es algo inherente a toda la forma de funcionar de la empresa.

Una empresa orgánica está basada en relaciones y le da la oportunidad a sus trabajadores de dedicarse a lo que más les atraiga en vez de funcionar bajo cierto departamento forever.

Leo con gran alegría un artículo en el blog del salmón sobre cómo las empresas obtienen mejores resultados cuando basan sus nuevas contrataciones en relaciones existentes con los empleados. Señores, esto es de cajón.

Y ahora, ¿si aplicamos esto también a los clientes y proveedores? Espera, espera ¿y si lo aplicamos también a la hora de trabajar dentro de la empresa? En vez de estar metido en un departamento tener la posibilidad de moverte por equipos de la empresa según las relaciones e intereses que desarrolles. ¿Cómo pintaría el asunto?

Se ve un puntito de luz al final del túnel.

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sábado 15 de marzo de 2008

Hombre, hay que creérselo un poco más.

Son ya muy conocidas iniciativas de grandes empresas que consisten en llevarse a todos los empleados de parranda en un viaje. Es una forma de cuidarles e invertir en ellos. Como ejemplo muy conocido es el viaje anual a la nieve que Google organiza cada año.

Este tipo de iniciativas son magníficas. Es un lugar donde la gente puede conocerse mejor, hablar de lo que le interesa y fortalecer las relaciones. Todo esto resulta en que, después en el trabajo, las cosas van mejor porque hay más confianza y la gente está más a gusto trabajando juntos. Si eres una empresa que quiere motivar que cada uno encuentre el lugar donde mejor se siente dentro del funcionamiento de la empresa este tipo de iniciativas son básicas.

Sin embargo, el otro día, me contaba un amigo con amarga tristeza que no podía acudir a una actividad que estabamos planeando porque tenía un viaje de empresa. Me extraño bastante porque el plan de su viaje de empresa era mucho más atractivo que el que yo le proponía. Al preguntarle porque no le apetecía irse de viaje con sus compis, me dijo que no tenía ningún vínculo con ellos a parte del profesional y que no veía que eso fuera diferente entre los demás.

¿Qué estaba ocurriendo? Este chico trabaja en una gran multinacional. Su departamento tiene una partida del presupuesto para actividades sociales para incentivar las relaciones entre la gente. Es verdad que un viaje todos juntos una vez al año es algo muy positivo, pero si eso no va acompañado de cierto ambiente en la empresa no sirve para nada. Es más se convierte en una carga más para el empleado y por lo tanto hace el efecto contrario al deseado.

Hay que creérselo por lo menos un poco. Si eres una empresa que quiere incentivar las relaciones entre empleados tienes que ir en esa linea todo el año. Ya sea que toque viaje de empleados o no. Y si no tienes realmente esa idea, mejor gastarse el dinero del viaje en regalos de navidad y a correr que son dos días.

jueves 13 de marzo de 2008

Tú eres el sistema.

Ursula Versteegen y Otto Scharmer trabajaban en un proyecto del ministerio de sanidad de Alemania. Se trataba de una región de unas 300.000 habitantes. Otto y Ursula mantenian constantes reuniones con los médicos de la zona cuyo objetivo era mejorar el sistema de atención médica de emergencia.

Al comienzo del proyecto hicieron más de 130 encuestas entre personal médico y pacientes. Las preguntas de las encuestas estaban enfocadas en la relación doctor-paciente principalmente. Una vez hechas todas las encuestas se convocó una reunión para mostrar los resultados, se invitó a todos aquellos que habían participado en las encuestas, aparecieron más de 100 personas.

Dividieron los resultados en cuatro niveles posibles en la relación doctor-paciente.

El primer nivel describe un tipo de relación entre doctor y paciente donde el paciente se ve a si mismo como un mecanismo estropeado y el papel del doctor es arreglarlo. El paciente tiene un problema y la labor del médico es arreglar ese problema. Había gente que veía de esta forma su relación con el médico.

El segundo nivel va un poco más allá y describe el trabajo del doctor no sólo como "reparador" del problema sino también como propulsor de medidas a adoptar por el paciente para evitar futuros problemas. En este caso el doctor te da un dieta, te dice que medicamentos tomar, o te explica que conductas evitar.

El tercer nivel de relación detectado entre los encuestados entra en más profundidad: el trabajo del doctor sería también entrar en el porqué de la conducta perniciosa del paciente. Esto es, no solamente el doctor le diría que tipo de dieta, por ejemplo, llevar sino averiguar porque no abandona los malos hábitos en la comida.

El cuarto nivel, se encontró en una minoría de casos, y este consiste en que la relación entre doctor y paciente se convierta en algo con significado y la apertura y sinceridad sea por parte de ambos. No solamente el doctor intente detectar por que razones el paciente tiene ciertos hábitos sino que haya una calidad de conversación donde ambos puedan crecer como personas.

Una vez establecidos estos cuatro niveles se organizó a los participantes en grupos de trabajo. Pasaron un tiempo hablando de los diferentes niveles en cuanto a organización y al final se les pidió que en una tabla que había allí con los niveles dibujados pusieran un punto rojo donde se encontraban ahora en cuanto a la relación doctor-paciente y un punto verde donde les gustaría que esa relación estuviera.

Al finalizar el 95% de los puntos rojos se encontraban en el nivel 1 y 2. El 95% de los puntos verdes se encontraban en los niveles 3 y 4.

Si recordamos que en esa sala había tanto doctores como pacientes, este resultado es muy interesante. Tanto unos como otros querían experimentar los niveles 3 y 4 de relaciones, sin embargo, entre todos habían creado un sistema en el que se aplicaban sólo los niveles 1 y 2.

Después de esto, la cosa fue más allá. Se levantó un hombre, que resultó ser el alcalde, y dijo que el sufría lo mismo con la administración que dirigía. Todos ellos querían funcionar en niveles 3 y 4 y sin embargo nunca llegaban a superar el nivel 2.

Una mujer, profesora, se levantó y explicó que en los colegios tenían el mismo problema, todos querían estar en los niveles superiores y no lograban despegar más allá del primero o del segundo.

¡Hasta un granjero habló sobre esto mismo aplicado en la relación entre el hombre y el medio ambiente!

Lo más interesante de todo esto, es que nosotros mismos creamos los sistemas y según vemos estamos creando sistemas alejados de lo que realmente queremos obtener.

¿Está pasando esto en las empresas? ¿En las familias? ¿Entre amigos? ¿En una ONG?

Cómo arreglar esto no es nada sencillo. Pero si nos damos cuenta de que esto está ocurriendo a niveles más pequeños donde sí podemos hacer algo para cambiarlo, ya podemos aportar nuestra parte.

Recordemos que nosotros somos el sistema.

miércoles 12 de marzo de 2008

Manteniendo las relaciones

Relacionado con el post de hoy sobre la importancia de mantener la estructura de una organización más plana y basada en relaciones más que en separaciones arbitrarias, me encuentro en el blog del salmón un post sobre cómo la empresa Hewlett-Packard mantiene y cuida las relaciones con los ex-empleados.

El objetivo de mantener las relaciones va más allá de tener una reunión anual donde todos pueden divertirse y contar batallitas sino que son parte de nuevas ideas e incluso de nuevas ventas para las empresas. Al fin y al cabo están basando una pequeña parte de la actividad de la empresa en relaciones personales. Creo que sería muy interesante indagar más en cómo van las cosas cuando hacen esto.

martes 4 de marzo de 2008

La capacidad de ver el "todo".

El experimento consistía en simular la creación de un nuevo vehículo. El programa tenía un presupuesto equivalente a más de mil millones de dólares y el equivalente a mil ingenieros a tiempo completo. Estos se encontraban divididos en más de una docena de grupos especializados enfocados en ciertos aspectos del producto.

En el diseño del coche, constantemente surgían problemas. Tenían dos opciones: arreglarlo rapidamente atacando el problema concreto o averiguar el origen del problema y aplicar ahí la solución. La segunda opción requería a varios equipos juntarse para discutir el tema. Todos los equipos estaban bajo presión pues debían entregar el vehículo acabado cuanto antes, así que se optaba siempre por arreglar el problema concreto sin buscar el origen de este.

¿Que ocurría? Por ejemplo, el equipo de ruido y vibración encontraban un problema de vibración que resolvían un refuerzo en la estructura. Al hacer esto le daban un problema al equipo encargado del chasis ya que estos eran los encargados del peso del vehículo. El equipo del chasis quitaba peso de cualquier otro lugar del coche y pedían que los neumáticos tuvieran más presión para asegurar la estabilidad del vehículo. Esta subida de presión en los neumáticos eran nuevos problemas para el equipo de ruido y vibración... y el proceso seguía.

El ambiente entre equipos era cada vez peor. Ya que unos le creaban nuevos problemas al otro. Todos los equipos hacían lo que les sacaba a ellos del problema pero no veían todo el proceso en conjunto.

En una reunión de evaluación en la que estaban todos presentes, después de analizar lo que ocurría alguien dijo: "¡Ved lo que estamos haciéndonos!"

Esa frase fue el turning point, el punto a partir del cual las cosas comenzaron a cambiar. Alguien se incluyó en los demás equipos de los que, en principio, no formaba parte. Podría haber dicho "¡Ved lo que les hacemos!" o "¡Ved lo que nos hacen!" y sin embargo fue capaza de ver un todo en lo que ocurría y optó por decir "¡Ved lo que estamos haciéndonos!" o en otras palabras "¡Ved lo que nosotros mismos nos estamos haciendo a nosotros mismos porque aunque pensemos de los demás como otros equipos todos formamos parte de un gran equipo!".

Ayer hablábamos de las empresas dinosaurio. Un primer paso para una empresa dejar de ser lenta en movimiento y ver los cambios que debe abordar es ver el todo. Ser capaz de ver donde encaja ella en el sistema en que se encuentra. Esto le dará la información necesaria para decidir que movimientos deben ser los siguientes.

Por supuesto, esto se puede aplicar a cualquier nivel: una empresa viéndose como parte del sistema capitalista, un equipo como parte de una empresa, una familia como parte de la sociedad, un ONG como parte de la ayuda social en una ciudad, una persona como parte de un grupo de amigos...

¿Cuál es tu lugar en el todo? ¿De que todo o todos formas parte? ¿Te dedicas a hacer pequeños arreglos que le crean problemas a los demás? ¿O te reunes con los demás que conforman el todo y buscas el origen del problema?

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miércoles 27 de febrero de 2008

¿Qué pasaría?

¿Qué pasaría si en tu entorno de trabajo las conversaciones fueran emocionantes, ágiles e intelectualmente estimulantes? ¿Qué pasaría si tus compañeros de equipo fueran todos inteligentes y centrados? ¿Qué pasaría si todos estuvieraís enfocados en solucionar los problemas rapidamente y con los pies en la tierra? En serio... ¿qué pasaría?

A todos nos gustaría experimentar y vivir un entorno como este. Ya sea en la oficina, en la familia, en una ONG, o bebiendo cervezas con los amigos. Nos gustaría ver estos rasgos en cualquier organización humana.

¿Cómo podemos conseguir esto? Una forma muy práctica es a través de preguntas que activen un dialogo estimulante. No importa si tu eres el responsable del equipo o no, siempre puedes hacer preguntas cuando estás con tus compañeros, ¿no?

El tipo de preguntas que nos viene a la cabeza inicialmente es algo así como: ¿podremos resolver este problema?, ¿crees que podremos entrar en el nuevo proyecto?, ¿crees que ganaréis el partido?... todo esto son, lo que llamamos, preguntas cerradas, pues piden una respuesta corta y concreta: sí, no, probablemente, es posible.

Otras preguntas son, lo que se dice, preguntas abiertas: ¿qué podemos hacer para resolver el problema?, ¿qué debemos tener para entrar en el nuevo proyecto?, ¿qué podemos intentar para ganar el próximo partido?... la respuesta es más larga y más individualizada.

Obviamente las preguntas abiertas incitan más a un diálogo constructivo que las cerradas, sin embargo aún podemos encontrar otro tipo de preguntas, aquellas que inciten a un diálogo excelente. La deficiencia de los dos tipos de preguntas anteriores es que no te han hecho soñar como lo ha hecho el primer parrafo de este artículo ¿me equivoco?

¿Qué pasaría si resolviésemos rápidamente este problema? ¿qué pasaría si entrásemos en el nuevo proyecto? ¿que pasaría si ganásemos la mayoría de partidos?... Con este tipo de preguntas entramos en una nueva dimensión, son preguntas provocativas, no están dirigidas directamente a encontrar una solución práctica sino a provocar una idea, comenzar un diálogo basado en alcanzar una idea habiendo visualizado qué ocurriría si se consigue el objetivo. En otras palabras, son preguntas que te llevan a verte en el éxito para después poder hablar sobre cómo llegar allí.

¿Qué pasaría si te nombrasen para ese puesto que tanto deseas?¿Qué pasaría si las relaciones en tu equipo de trabajo fueran excelentes? ¿Qué pasaría si tu hijo te dijera que eres su modelo a seguir? ¿Qué pasaría si tu matrimonio fuera excelente? ¿Qué pasaría si consiguieras superar esa adicción?

Otro tipo de preguntas también muy estimulantes son las evocativas, son aquellas que atraen a los participantes y les ayudan a recordar cosas. ¿Qué tarea te hace sentirte más comprometido y satisfecho?¿En que rol sentiste que encajabas mejor? ¿Qué fue lo que te hizo sentirte que sí sabías lo que hacías?¿Qué época del matrimonio ha sido la mejor?

Se trata de preguntas que evocan una experiencia pasada altamente positiva, no pregunta cuales fueron las mejores sino cual fue la mejor, ayudan al que escucha a recordar situaciones que les gustaría volver a vivir.

A partir de estas preguntas el diálogo se ha vuelto más emocionante, lo que va saliendo aporta al grupo y lo motiva. El ambiente es diferente y vamos averiguando a donde queremos llegar.

Para seguir indagando podemos preguntar: ¿Qué tiene que ocurrir para llegar a nuestro objetivo? y ¿cuánto de esto está en nuestras manos? Y de esta forma empezamos a entrar en terreno más práctico pero partimos de una buena situación ya que juntos hemos visualizado el objetivo cumplido.

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lunes 25 de febrero de 2008

Algo más que un jefe

Este fin de semana acabé en el sofá totalmente indefenso frente al televisor, fue un momento de debilidad y antes de que me diera cuenta me estaba tragando lo que la caja tonta me hacía engullir, sin poder hacer nada para evitarlo.

La bazofia que está vez entró por mis ojos fue una película (y muchísimos anuncios) llamada "Algo más que un jefe". Se trata de una película del 2004 y cuenta con Dennis Quaid y la diva de Woody Allen, Scarlett Johansson. Es una cinta mediocre y poco más.

Sin embargo sí hay algo que me gustó y esto fueron las dos posturas encontradas que vemos en la película: Por un lado tenemos al trabajador de 51 años, Dan Foreman, que lleva toda la vida dirigiendo el equipo de publicidad de una revista y que cree en su trabajo, cree en la revista y ve más allá del beneficio económico (aunque cumple sus objetivos económicos con creces) y por otro lado, el joven de 26 años, Carter Duryea, con un futuro prometedor al que ascienden rapidamente y sólo piensa en cómo conseguir más dinero para la empresa, para él ni los empleados ni los clientes cuentan.

Al final de la película todo se le tuerce al joven Carter y el experto y ya entrado en años, Dan, tiene que volver a tomar las riendas. Todo depende de si realizan o no una gran venta. Dan saca de su manga un antiguo contacto con el que había estado en conversaciones con anterioridad y le van a visitar. Después de tener una buena charla de amigos, el cliente les dice que va a volver a poner publicidad en su revista: justo lo que necesitaban, Dan y Carter están salvados.

Al salir de la oficina Carter se dedica a elogiar a Dan, no se puede creer lo que ha pasado, ha sido genial, habían conseguido muchísimo dinero. Dan le dice que es cierto y que también es cierto que el cliente había tomado una decisión que iba a ayudar mucho a su empresa. Carter de pronto se queda callado y le dice - ¿Cómo?¿Tú de verdad crees en esto?.

Para Dan Foreman su trabajo no consistía en generar dinero para su empresa sino en proporcionar un servicio y a través de este generar dinero, algo que al joven Carter nunca se le había pasado por la cabeza. Dan no sólo había conseguido una gran venta sino que además le había proporcionado a otra empresa una forma de aumentar sus ventas. Las dos partes salian ganando.

Las empresas son, nos gusté o no, organizaciones humanas que dan un servicio. Y su ganancia ecónomica va directamente relacionada con la calidad del servicio ofrecido. Un buen servicio quiere decir una empresa satisfecha y unos clientes contentos, lo cual quiere decir nuevos clientes, lo cual quiere decir más dinero.

Cada vez menos empresas creen en esto, lo cual es pan para hoy y hambre para mañana.

Disclaimer: La peli es mala, mala.

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jueves 21 de febrero de 2008

Ohana significa familia siempre unida.

Hace poco tenia la intención de quedar con un buen amigo (aprovechando una visita a su zona de España) que tiene una empresa bastante importante en su sector. Cuando le llamé para quedar me dejó estupefacto, porque me dijo: