Durante nuestra vida tenemos diferentes experiencias, luchas, sorpresas, alegrias... con todo esto vamos construyendo un templo y a través de sus ventanas observamos la realidad que nos rodea.
Nos sentimos a gusto en nuestro templo, es bonito, es cómodo y sabemos donde están todas las cosas. Entendemos las bases sobre las que hemos construido y estamos orgullosos de lo que hemos logrado. Y entonces... llegan los problemas.
La vida cambia, la sociedad cambia, eventos claves disparan una nueva forma de ver las cosas que nadie esperaba y si tu sigues dentro de tu templo -tu forma de ver la vida- verás pasar los cambios y no serás parte de ninguno de ellos.
Sólo aquellos cuyo templo está en constante cambio son capaces de asimilar las nuevas ideas y de acomodarse a los nuevos tiempos. En la sociedad de hoy ideas tan dispares como que una empresa pueda ser ética, que la teoría de la evolución sea falsa, que los padres puedan educar a sus hijos en casa en vez de en el colegio o que una empresa pueda estar siempre libre de deudas... nos hacen reir a carcajada limpia.
¿Por qué? Porque nos sacan de nuestro templo. Hoy en día pensamos que somos una sociedad mucho más abierta que hace años y sin embargo simplemente pensamos diferente y nos seguimos riendo del que se sale del sistema.
Hace poco hablaba con un amigo que tiene la intención de empezar una empresa, estuvimos hablando sobre ciertos detalles del proceso y entonces le planteé la posibilidad de evitar contraer deudas. Me explicó que eso no era posible y las razones que tenía para pensar así.
¿Es cierto que no es posible para un emprendedor estar fuera de deudas? Leo en U.S. Today como empresas como Microsoft, Cisco Systems o Wrighley (los chicles) mantienen unas cuentas sanas aún en época de crisis como la que vivimos gracias a no tener ninguna deuda (Cisco nunca ha tenido deudas desde que se creó) y sin embargo compañías como WorldCom o U.S. Airways pelean por mantenerse con vida debido a sus deudas.
Según el artículo de U.S. Today la deuda es la principal razón por la que cierra una empresa. Lo estamos viviendo en España ahora mismo: empresas del sector de la inmobiliaría que han gozado de una bonanza económica durante unos 10 años ahora están cerrando. ¿Por qué? Porque durante ese tiempo en que las cosas iban bien no hicieron los deberes y no se enfocaron en quitarse deudas de encima. Ahora han bajado las ventas y como tienen que pagar deudas no les queda otra opción que suspender pagos. Sólo las inmobiliarias sin deudas podrán superar el parón en ventas.
Ser capaz de salir de nuestro templo es ser creativo. Es romper esquemas. ¿Por qué no puede un emprendedor comenzar sin deudas? Si al plantearte esto sólo te vienen a la mente razones por las que eso es imposible es porque no eres capaz de cambiar o salir de tu templo de ideas. Quizás pensemos que es una locura, pero no creo que sea más locura que pensar que se podía acabar con el ejército inglés sin violencia, que siendo sordo se podía componer música o que algún día se podría acabar con el racismo, entre muchas otras locuras.
Es verdad, fueron otros tiempos, pero la historia va a seguir creando héroes de la creatividad, gente que no se dejaron atrapar por las ideas reinantes y eso nos deja con dos opciones: quedarnos en nuestro templo y verles pasar o ser uno de ellos.
miércoles 2 de julio de 2008
Nuestro templo
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lunes 30 de junio de 2008
miércoles 25 de junio de 2008
Echar a volar
Bob Cummings y Dee Hock fueron los encargados de poner en marcha el programa de tarjetas de crédito del National Bank of Commerce, llamado en su momento BankAmericard y que más adelante se convertiría en la archiconocida Visa.
El presidente del banco les pidió a los dos que pusieran en marcha el programa de tarjetas de crédito en 90 días. Al principio Bob y Dee, que no se conocían, no estaban contentos ni con el proyecto ni con su compañero.
Fueron 90 días complicados, llenos de problemas pero entre los dos consiguieron tenerlo todo a punto para la fecha prevista. Fue una aventura como cualquier puesta a punto de un proyecto.
Bob había trabajado durante años en el banco, Dee era un becario recien llegado. Cuando cumplieron su objetivo Dee pensaba que le volverían a reubicar en el banco como habían estado haciendo con él desde que llegó y veía a Bob en ese puesto durante muchos más años o quizás todo el resto de su carrera.
Ron McDonald, el vicepresidente a cargo de personal llamó a Dee para hablar sobre su siguiente puesto. Resultó que este le explicó a Dee que le habían ofrecido a Bob un nuevo puesto dentro del banco que a Bob le apetecía mucho pero que sólo se lo podrían dar si él aceptaba hacerse con el puesto que Bob dejaba, responsable del departamento de tarjetas de crédito del banco.
La relación entre Dee y Bob era, ahora, de aprecio mutuo, habian acabado entendiéndose y habían formado un estupendo equipo trabajando juntos. Ahora se le proponía a Dee aceptar su puesto y si no lo hacía Bob saldría perjudicado ya que no podrían darle el puesto que él deseaba. Esto sumado a que el nuevo sueldo mejoraría notablemente la mala situación económica de Dee y su familia no le dejó otra opción: por su amigo y por su familia, no era lo que más le apetecía pero aceptó.
Bob se lo agradeció una y otra vez. Estaba feliz con su nuevo puesto.
Sólo quince años después, en la fiesta de jubilación de Bob supo Dee la verdad. Bob había ido a la oficina de Ron para decirle: "Ron, sácame de este puesto. Dee lo necesita y se lo merece. Yo sólo estorbo."
Bob disfrutó arrancando el proyecto con Dee. Le hubiera encantado seguir ahí pero se daba cuenta de que las habilidades de otro encajaban mejor y supo hacerse a un lado.
A ese becario que no encajaba en ningún sistema típico le tocaba echar a volar.
Relacionados:
- La concepción de Visa.
- El nacimiento del padre de Visa.
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martes 6 de mayo de 2008
Sólo una pelota
Ya ha pasado el puente. El tiempo ha acompañado y para María y para mi ha sido una mezcla de trabajo y descanso estupenda. Ahora vuelta al currele.
Imagínate que estas jugando al tenis, se trata de una pista entre urbanizaciones playeras. La pista está rodeada de altas paredes con setos encima de forma que no puedes llegar a ellos de ninguna forma. Por el otro lado de esa pared están los apartamentos pero para ellos también es una pared alta y tampoco pueden acceder al seto desde ese lado. ¿Sabes que va a ocurrir? Exacto. A la media hora de jugar una de las tres únicas bolas que tienes vuela sobre la cabeza de tu adversario y acaba en los inalcanzables setos. Te resignas, sigues jugando. ¿Qué ocurre ahora? Exacto. Se repite la jugada: una segunda bola de tus originales tres bolas vuela por encima de la cabeza de tu oponente y aterriza en los setos que te hacen recordar a todos los familiares del que decidió adornar de esta forma la pista de tenis.
Ya sólo te queda una bola.
¿Cómo lo ves?
Seamos sinceros, a mi no me hizo ni pizca de gracia. Esto fue exactamente lo que me pasó el sábado por la tarde. Pensé que se había echado a perder el partido.
Lo que me llamó la atención fue la actitud de mi compañero que, aunque yo juraba en arameo, el se limitó a decir: "Ahora estamos más motivados a meter el primer saque".
El tenis es lo que tiene. El primer saque parece condenado a salir fuera, lo usamos para demostrar lo que NO sabemos hacer, y es en el segundo cuando realmente nos enfocamos en que entre en el recuadrito correcto. Cuando nos quedamos sin dos de las tres bolas yo pensé que la cosa se acababa ahí y mi compañero vió la oportunidad de mejorarnos impuesto por las circunstancias.
Es el mismo principio que ver el vaso medio vacio o medio lleno, sólo que cuando te pillas a ti mismo viendo el vaso medio vacio y te consideras un optimista te das cuenta de que tienes aún mucho que mejorar en tu carácter.
En esta línea me encuentro con un post en apuntesgestion.com que da cinco razones por las cuales no conviene ser emprendedor. No había visto hasta ahora un artículo tan negativo sobre este tema. En el otro lado de la balanza tenemos a gente como Angel María que constantemente está creando nuevos proyectos como Bubok aunque sea algo suicida.
Si sólo te queda una pelota en el campo, sacarás mejor.
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Etiquetas: emprendores, sueños
jueves 3 de abril de 2008
Discurso de Steve Jobs en Stanford
Ya conocía el video pero hace poco me lo mandaron con subtitulos en español (¡gracias Jaime!), así que aquí lo tenéis.
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sábado 29 de marzo de 2008
Nuestro legado
¿Qué se va a recordar de nosotros? ¿Que pondrán en nuestra lápida? Quizás digan "al mejor amigo", o "al mejor padre", o "al tio más cachondo", o "al que nunca perdió su paciencia" o podría ser que simplemente escriban un sobrio "descanse en paz"... quizás apenas nadie venga nuestro funeral, o a lo mejor estará a reventar...
¿Qué dejaremos en este mundo cuando nosotros ya no estemos? Esta es una pregunta que todo ser humano se hace. Creas o no en una vida eterna, todos ansíamos dejar una huella en esta vida terrenal. Aquellos que cometen grandes errores ya han perdido la esperanza de poder dejar un buen recuerdo de ellos mismos y por lo tanto piensan que sus actos carecen de cualquier importancia.
En su libro el 8º hábito, Covey, autor de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, afirma que para vivir una vida en plenitud hay cuatro pilares básicos: vivir, amar, aprender y dejar un legado.
En el corazón de cada persona hay un deseo de eternidad. Eso se traduce de diferentes formas, pero, desde luego, una de ellas es el dejar un legado que vaya más allá de tu paso por esta vida. ¿Qué voy a dejar? Es la pregunta que queremos responder.
Una de las mayores satisfacciones de un emprendedor es ver que su empresa se ha estabilizado y que ha pasado a ser llevada por otra persona cuando él mismo ya no podía mantener esa responsabilidad. Ese día te das cuenta de que has dejado algo que va a ir más allá que tú. Ese es tu legado.
Este concepto es aplicable a todas las personas dentro de cada organización humana. Y la familia está incluida. Yo no sabía cual sería mi legado o si lo habría o no. Eso cambió el lunes pasado. Ahora ya sí que voy a dejar un legado que va a ir más allá de lo que va a ser mi vida aquí. Se llama Caleb y por ahora sólo mama, llora y duerme. En ese orden.
Muchas veces me pregunto porque la gente queremos tener hijos: duermes menos, tienes menos libertad, tienes menos dinero para ti mismo, tu relación con los demás sufre pues estás más cansado, te da disgustos, miedos, preocupaciones... y sin embargo mucha gente ni nos lo pensamos dos veces ¿por qué? Porque es tu legado. Vas a invertir en esa personita/s tu forma de ser, tu forma de pensar, tu forma de ver la vida, tu forma de actuar... y cuando tu ya no estés tu legado seguirá vivo.
¿Crees que es cierto que dejar un legado es algo muy importante para una persona?
Foto| katie816
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miércoles 27 de febrero de 2008
¿Qué pasaría?
¿Qué pasaría si en tu entorno de trabajo las conversaciones fueran emocionantes, ágiles e intelectualmente estimulantes? ¿Qué pasaría si tus compañeros de equipo fueran todos inteligentes y centrados? ¿Qué pasaría si todos estuvieraís enfocados en solucionar los problemas rapidamente y con los pies en la tierra? En serio... ¿qué pasaría?
A todos nos gustaría experimentar y vivir un entorno como este. Ya sea en la oficina, en la familia, en una ONG, o bebiendo cervezas con los amigos. Nos gustaría ver estos rasgos en cualquier organización humana.
¿Cómo podemos conseguir esto? Una forma muy práctica es a través de preguntas que activen un dialogo estimulante. No importa si tu eres el responsable del equipo o no, siempre puedes hacer preguntas cuando estás con tus compañeros, ¿no?
El tipo de preguntas que nos viene a la cabeza inicialmente es algo así como: ¿podremos resolver este problema?, ¿crees que podremos entrar en el nuevo proyecto?, ¿crees que ganaréis el partido?... todo esto son, lo que llamamos, preguntas cerradas, pues piden una respuesta corta y concreta: sí, no, probablemente, es posible.
Otras preguntas son, lo que se dice, preguntas abiertas: ¿qué podemos hacer para resolver el problema?, ¿qué debemos tener para entrar en el nuevo proyecto?, ¿qué podemos intentar para ganar el próximo partido?... la respuesta es más larga y más individualizada.
Obviamente las preguntas abiertas incitan más a un diálogo constructivo que las cerradas, sin embargo aún podemos encontrar otro tipo de preguntas, aquellas que inciten a un diálogo excelente. La deficiencia de los dos tipos de preguntas anteriores es que no te han hecho soñar como lo ha hecho el primer parrafo de este artículo ¿me equivoco?
¿Qué pasaría si resolviésemos rápidamente este problema? ¿qué pasaría si entrásemos en el nuevo proyecto? ¿que pasaría si ganásemos la mayoría de partidos?... Con este tipo de preguntas entramos en una nueva dimensión, son preguntas provocativas, no están dirigidas directamente a encontrar una solución práctica sino a provocar una idea, comenzar un diálogo basado en alcanzar una idea habiendo visualizado qué ocurriría si se consigue el objetivo. En otras palabras, son preguntas que te llevan a verte en el éxito para después poder hablar sobre cómo llegar allí.
¿Qué pasaría si te nombrasen para ese puesto que tanto deseas?¿Qué pasaría si las relaciones en tu equipo de trabajo fueran excelentes? ¿Qué pasaría si tu hijo te dijera que eres su modelo a seguir? ¿Qué pasaría si tu matrimonio fuera excelente? ¿Qué pasaría si consiguieras superar esa adicción?
Otro tipo de preguntas también muy estimulantes son las evocativas, son aquellas que atraen a los participantes y les ayudan a recordar cosas. ¿Qué tarea te hace sentirte más comprometido y satisfecho?¿En que rol sentiste que encajabas mejor? ¿Qué fue lo que te hizo sentirte que sí sabías lo que hacías?¿Qué época del matrimonio ha sido la mejor?
Se trata de preguntas que evocan una experiencia pasada altamente positiva, no pregunta cuales fueron las mejores sino cual fue la mejor, ayudan al que escucha a recordar situaciones que les gustaría volver a vivir.
A partir de estas preguntas el diálogo se ha vuelto más emocionante, lo que va saliendo aporta al grupo y lo motiva. El ambiente es diferente y vamos averiguando a donde queremos llegar.
Para seguir indagando podemos preguntar: ¿Qué tiene que ocurrir para llegar a nuestro objetivo? y ¿cuánto de esto está en nuestras manos? Y de esta forma empezamos a entrar en terreno más práctico pero partimos de una buena situación ya que juntos hemos visualizado el objetivo cumplido.
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Etiquetas: coaching, gestion, ideas, liderazgo, relaciones, sueños
martes 19 de febrero de 2008
Miedo
Nuevos proyectos, nuevas ideas, nuevas iniciativas... cuando tienes entre manos algo que estás construyendo también tienes miedo.
Pero la pregunta es miedo ¿a qué?
Al fracaso, o al menos eso dirían la mayoría. Pero nos sorprenderíamos si indagásemos un poco.
Los proyectos que la gente emprende están enfocados a cubrir sus necesidades físicas, de seguridad, de afiliación, de reconocimiento y, finalmente, de autorrealización. En ese orden, como vimos anteriormente. Estos proyectos o nuevas ideas, van dirigidos a conseguir algo que antes no tenías. Quizás busques el reconocimiento de tus compañeros, quizás busques autorrealizarte, quizás lo que busques es tener más seguridad en algún área. El punto clave es que sea lo que sea lo que busques se trata de algo que no tienes aún.
Entonces, ¿qué ocurre si fracasas? ¿Qué ocurre si no consigues reconocimiento, autorrealización o seguridad? Que la situación va a seguir igual. ¿Qué cambia? Nada. Lo común es tenerle miedo a los cambios, porque son una nueva situación.
Lo más normal (aunque ni nos demos cuenta, porque no es lo que se suele decir) es tenerle miedo al éxito, al cambio, a la nueva situación, donde tendrás nuevos retos, nuevas responsabilidades, y nuevos problemas. La situación actual está controlada, lo cual no quiere decir que nos guste, pero sí conocemos cómo es y como nos comportamos nosotros en ella. La nueva situación es totalmente desconocida.
Normalmente tenemos más miedo al éxito que al fracaso.
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viernes 15 de febrero de 2008
Volando alto
- ¿Qué está usted haciendo? - le preguntas.
- ¿No lo ve? - responde él con impaciencia - Estoy cortando este arbol.
- ¡Se le ve exhausto! - exclamas tú - ¿Cuánto tiempo hace que trabaja?
- Más de cinco horas y estoy molido, esto no es sencillo.
- ¿Por qué no hace usted una pausa durante unos minutos y afila la sierra? - preguntas tú - estoy seguro que cortaría mucho más rápido.
- No tengo tiempo para afilar la sierra - dice el hombre enfáticamente - estoy demasiado ocupado serrando.
Así comienza el último capítulo del libro de S.R.Covey, Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente.
¿Cuantos de nosotros caemos en esta misma trampa? Nos ponemos a hacer, decidimos a qué queremos dedicar nuestro tiempo (tristemente lo más común es que ni siquiera decidimos esto, lo deciden las circunstancias por nosotros) y ya nunca paramos a revisarnos.
Todos sabemos que cada persona está compuesta de diferentes áreas, estas son las siguientes:
- Física. Ejercicio físico, nutrición, control del estrés...
- Mental. Leer, visualizar, planificar, escribir, aprender...
- Emocional. Seguridad en uno mísmo, saber superar desavenencias, apreciar por encima de las circunstancias...
- Espiritual. Clarificación de tus valores, compromiso con tus valores, meditación sobre tu vida...
Cada una de estas áreas influye a las demás (podríamos decir que entre ellas funcionan con sinergía) y todas ellas influyen directamente en nuestra vida personal.
Si somos gente proactiva, nos sentaremos un día y estableceremos un horario semanal en función de nuestras prioridades que estará enfocado en conseguir nuestro objetivo vital. Ahora, bien es cierto, que con el paso del tiempo, las cosas van torciéndose poco a poco. Cuando llega ese momento debemos pararnos, y revisar nuestra sierra, volver a afilarla y empezar a cortar el tronco de nuevo.
Solemos pensar que no tenemos tiempo para parar y afilar nuestra sierra, pero lo que no tenemos es tiempo para NO hacerlo. Es como si alguien dijera que no tiene tiempo para comer o respirar... son cosas básicas para salir adelante, no podemos dejar de hacerlas. Pensamos que esto es un lujo porque se trata de una actividad del cuadrante II, donde las cosas son importantes pero no urgentes y esas son las que primero se dejan de hacer hasta que no sean urgentes. Si no dedicas tiempo a afilar tu sierra, un día será urgente: tendrás una crisis de ansiedad, estrés... llamalo cómo quieras, pero lo mejor es abordar el problema antes de que se convierta en urgente.
Cuida tu cuerpo, cuida tu formación, aprende a controlar tus sentimientos y busca cuales son tus valores y enfocalo todo en esa dirección. En definitiva, elige ser quien tú quieres ser. No dejes que las circunstancias decidan por ti.
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miércoles 6 de febrero de 2008
Sobresalir, ¿vale la pena?
Hoy me han sorprendido nuestros amigos de freelanceswitch.com, el artículo de hoy lo titulan "Porque ser un profesional autónomo medio puede ser suficiente" ("Why being an 'average' freelancer might just be enough").
El tema del artículo es estupendo y el punto de vista es muy interesante. Lo que viene a decir es que siempre estamos intentando ser mejores, y de hecho, los mejores. Intentamos sobresalir, intentamos que la cosas nos vayan mejor que a los demás, ya sea en el trabajo como autónomos, en la casa, en la universidad o en la oficina. El artículo hace una simple observación: la mayoría de gente no logra nada excepcional y concluye que para no frustrarte tu mismo no apuntes a lograr nada excepcional si con lo que tienes ya estás bien.
En definitiva nos dice que quizás haya que conformarse con menos de lo que deseabas en un principio y que te vayas haciendo a la idea.
En realidad tienen algo de razón. Es cierto que no vamos a ser todos excepcionales y que, probablemente, no nos toque a ninguno de nosotros, pero el artículo también dice que te centres en ser diferente y sobresalir en aquello que puedas y no en aquello que no puedas pero que te gustaría.
Me parece que es un jarro de agua fria a muchos de los que nos encanta todo el tema de motivación y coaching y "ser más de lo que eres" y "elige ser quién eres" y toda esa parafernalia, sin embargo creo que están en lo cierto. Debes elegir cuidadosamente donde quieres sobresalir y trabajar en esa dirección y no elegir en función de lo que la sociedad te dice.
Para muchos su sueño es tener un hogar en orden, un trabajo suficientemente remunerado como para no tener que sufrir cada mes y distrutar de la vida. No hace falta intentar ser rockefeller.
En definitiva: sé proactivo, elige un fin y tenlo en mente y administra bien tu tiempo.
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viernes 1 de febrero de 2008
¿Hacia donde te diriges?
Hace unos dos años un amigo me decia con total sinceridad que él era una persona honrada y que aunque ahora iba a dejar España pronto volvería a acabar cierta tarea que, según él, dejaba a medias. Aproximadamente un año después cumplió su palabra y volvió para terminar lo que él pensaba que había dejado a medias. Hoy ha sido despedido de su trabajo y pesan sobre el acusaciones relacionadas con el abuso, el robo y el chantaje.
¿Cómo ha podido una persona convencida de ser completamente honesta y serlo hasta entonces caer en una espiral de un comportamiento tan dañino para él, su familia y su entorno?
No sabía hacia donde iba.
S.R.Covey nos habla en su libro "Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente" de la importancia de saber hacia donde vamos. Lo primero que vimos fue la importancia de ser una persona proactiva, esto es, actuar en base a tus propias decisiones y no como reacción a las decisiones de otros. El quid de la cuestión radica en que para actuar de forma proactiva basado en tus propias decisiones has de tener una base sobre la cual tomar esas decisiones.
Lo que le ha ocurrido a mi amigo en este último año ha sido que ha tenido mucha presión por parte de su familia que le amenazaba con abandonarle y volver a su país sino realizaba sus deseos. Mi amigo tomaba decisiones en función de una base cambiante a lo largo del tiempo. Al principio todo era fácil y podía tomar las decisiones correctas pero cuando las cosas comenzaron a torcerse su base fue cambiando para adaptarse y acabó violando los principios que antes seguia.
Tener una base de principios sólida y cumplirla te hace ser una persona honesta a los ojos de los demás y les das la seguridad de que pueden contar contigo y que no vas a cambiar tu forma de pensar de un día para otro.
¿Cómo desarrollo mi base de principios?
Es sencillo y a la vez algo muy profundo, imagínate de aquí a 20 años. ¿Cómo quieres ser? ¿Dónde quieres estar? ¿Y cuando mueras? ¿Qué te gustaría que otros recordasen de ti?
En función de qué te gustaría que otros recuerden de ti estableces la base de principios sobre la cual regirás tus acciones.
Esto varía también dependiendo de los diferentes roles en nuestra vida. No tendremos las mismas metas como padre y marido (madre y mujer) que cómo profesional o cómo jugador de tenis. En unos casos soñaremos con cierto tipo de hogar familiar, en otros con cierta posición profesional y en otros con retos deportivos.
Para crear nuestra base de principios sobre la cual guiarnos a la hora de tomar decisiones de forma proactiva debemos, primero, saber a donde vamos.
Es una pena cómo la mayoría de la gente toma decisiones no en base a unos principios sino en base a cierto centro de atención que ellos han decidido tener consciente o inconscientemente: qué dirán sus amigos, qué dirán sus enemigos, qué hará su jefe... tener una base creada a partir de qué queremos hacer con nuestras vidas nos ayuda a tomar las decisiones más correctas evitando que las emociones tomen control de nuestras vidas.
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jueves 24 de enero de 2008
"Ya he cumplido mis sueños"
Esto fue lo que dijo Antonio Cortalán, fundador de AC Hoteles, en la entrevista que publicaba el diario El Mundo hace dos semanas.
Al margen de si esto es realmente cierto o no para Cortalán es una frase que a muchos nos gustaría poder decir en algún momento de nuestras vidas. Poder mirar hacia atrás y decir: "he cumplido todos mis sueños".
Lo triste es que la mayoría de la gente nunca llega a decirlo. ¿Por qué? La respuesta más obvia es decir que se debe a que hay que tener mucha suerte en la vida para ver tus sueños cumplidos o que la vida es muy complicada y no puedes dedicarte a lo que te gustaría.
Desde luego eso tiene algo de verdad. Pero yo creo que hay una razón mucho más importante que esa y es la siguiente: la gente no sabe cuales son sus sueños.
El requisito número 1 para hacer realidad un sueño es tener un sueño. Si no sabemos con que soñamos nunca lo alcanzaremos.
Antonio Cortalán puede decir que ha cumplido sus sueños porque los tenía. Sabía a donde queria llegar y al llegar allí pudo reconocer el lugar, mirar atrás, sonreir y decir: ya he cumplido todos mis sueños.
Conozco mucha gente que tiene éxito en sus carreras profesionales y, sin embargo, no son capaces de decir que ya vieron sus sueños cumplidos. Y la razón principal es porque nunca supieron cuales eran sus sueños.
Esta claro que la vida cambia, que cada uno cambia, que nuestros sueños pueden cambiar. Pero eso no quita que partamos con un sueño en el bolsillo y vayamos tras él. Puede ocurrir que más adelante cambiemos nuestro sueño por otro mejor para nosotros pero siempre hemos de tener claro hacia donde vamos. Si no, nos convertimos en personas que nunca tienen suficiente y nunca están satisfechas sin importar cuanto hayamos logrado.
¿Cuál es tu sueño?
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